El fútbol argentino vivió hace exactamente dos décadas un tarde inolvidable. Con el país en llamas, después de un carrousel de presidentes que asumían y renunciaban, lo único que no pudo frenarse fue el desenlace de aquel Apertura 2001 que coronó a la Academia con un título local después de 35 años. A pesar del toque de queda, sus feligreses llenaron dos canchas el mismo día, coparon el Obelisco, y le pusieron fin a un letargo inolvidable.
El análisis deportivo del campeonato que obtuvo Racing la tarde del 27 de diciembre de 2001 podría quedar diminuto con el verdadero significado de dicha proeza. Se podrían mencionar los partidos de corrido, desde la lluviosa noche de agosto contra Argentinos Juniors en el debut hasta el cierre, con diluvio incluido también, igualando con Vélez Sarsfield en Liniers.
Que los goles de la «Chanchi» Estévez, Diego Milito, o Rafael Maceratesi. Alguno recordará las atajadas de Gustavo Campagnuolo. Párrafo aparte para el tándem defensivo del capitán, Claudio Úbeda, y el central de los tanto importantes como Gabriel Loeschbor. El grito de Gerardo Bedoya, el festejo de un hijo pródigo como Carlos Arano, la locura de José Chatruc, la experiencia de Gustavo Barros Schelotto, el héroe silencioso llamado Francisco Maciel o el león de toda la cancha que fue Adrián Jesús Bastía.
Martín Vitali, el que se fue del Rojo y vino a la Academia para ser campeón. Alexander Viveros, otro de los colombianos claves que llegaron para cortar la racha. El cordobés Leonardo Torres, el canterano Javier Lux, Gustavo Arce, Luis Rueda, Gastón Pezutti que atajó en el debut. Y también los que apoyaron desde afuera con todo el alma como Vicente Principiano y el «Cebolla», Diego Loscri.
Posiblemente falten nombres y apellidos, pero será imposible olvidar que semejante orquesta estaba conducida por Reinaldo Carlos Merlo, su famoso «Paso a Paso», y las cábalas con el «Polaco» Daulte. No obstante, y tal como se afirmó anteriormente, en análisis deportivo quedará diminuto ante semejante proeza. Ese título fue, para todos sus fieles, un desahogo, un abrazo infinito, una fiesta interminable.
Este 27 de diciembre de 2001 se cumplen 20 años del campeonato con el que Racing cortaba su racha nefasta de tres décadas y media sin dar una vuelta olímpica en el ámbito local. Empezó y terminó con un diluvio que fueron las lágrimas de los que no estuvieron para verlo, y las de aquellos que con un país en llamas, durante 90 minutos se olvidaron de todo y lo recordarán eternamente.