NBA: LA HORA DE LA CONFIRMACIÓN

Por: Facundo Olguín | @Facunicolas23

Facundo Campazzo tuvo otro buen juego ante Minnesota Timberwolves en la victoria por 123-116. Anotó 11 puntos, dos asistencias y un rebote con 25 minutos en cancha. Ésto es lo que vieron nuestros ojos puestos en Facu.

En cuestión de días, el paradigma cambió. Se pasó del por qué dejó de ser la cabeza de grupo en el Real Madrid, entrando y saliendo cuando quisiese y demostrándole al mundo para lo que está hecho, todo por 17 segundos en la NBA. Ahora la realidad es otra. Esos pocos segundos se transformaron en 20 minutos de promedio en dos juegos consecutivos, en aportar su granito de arena en ambos lados del rectángulo y pieza fundamental para la segunda victoria de los Nuggets. Quizás no era el momento de apurarse en poner en tela de juicio su decisión, sólo había que esperar que el momento pase y, por sobre todas las cosas, disfrutar.

Le llegó la hora de la confirmación ante el mismo rival pero en un escenario diferente. Los Denver Nuggets recibieron a Minnesota Timberwolves tras vencerlos el 3 de enero por 124-109. Allí, Campazzo anotó 18 unidades, 2 asistencias y 3 robos. Aprovechó la ausencia de Michael Porter Jr. para marcar su impronta, ahora era tiempo de revalidar lo realizado hacía menos de 48 horas.

Su primer ingreso al campo se dio promediando los tres minutos del primer cuarto, con el marcador 31-15 a favor. A pesar de que, por momentos, cumplió con quedarse abierto en 45°, hubo otros en los cuales formó un tándem ofensivo junto a Jamal Murray y Jamychall Green; pero en el segundo período su presencia fue más marcada. Salió del escondite y se mostró. Supo en qué momento jugar para él y, en cuál para los compañeros. Al principio, apostó por el extra pase a Monte Morris o Murray para desestabilizar la defensa. En el momento de sazón en el aro contrario, apareció. Primero, rompió en diagonal ante la marca de Naz Reid para una bandeja. Luego, amontonó dos marcas y descargó con Green para el tiro exterior y, por último, le robó tres libres a Ricky Rubio de los cuales convirtió dos.

A comparación del juego anterior, no estuvo fino en el tiro exterior, pero Paul Millsap se hizo cargo de corregir los errores en los rebotes ofensivos. Su juego se basó en romper líneas con un sprint filoso que trajo dolores de cabeza a Rubio. Una vez más, con su velocidad rompió hacia zona de gigantes y sacó el doble y la falta que no pudo convertir. Ese buen andar produjo que Murray y Morris se vayan al banco para dejarle el manejo de los hilos hasta su salida a mitad del cuarto, con el resultado 63-59. Sólo tres minutos de descanso. El equipo decayó en ambos campos, Nikola Jokic y Murray afrontaron un bajón anímico por lo que, a falta de un minuto, tuvo que volver al campo y, con la chicharra del medio tiempo, se fueron al descanso abajo 62-65. Estuvo 11 minutos en cancha donde anotó 8 puntos y una asistencia.

Volvió al campo a falta de tres minutos del cierre del tercer cuarto igualados en 87. Se apoyó en la torre serbia para la descarga; así, con un amague de rompimiento al aro descargó con Jokic y puso el 93-96 con un triple. En momentos de descontrol de PJ Dozier o de Will Barton, le brindó una cuota de calma a las ofensivas de los Nuggets. Jugó e hizo jugar. Lo utilizó a Nikola como señuelo para romper hacia el aro en diagonal y volverle a robar el doble y falta al base español para alargar un parcial de 13-0. Apostó al extra pase y la rotación de balón para que todos jueguen, por lo que Mike Malone se la jugó para que sea parte de la famosa chiquita junto a Murray. Supo entender que, en ese momento, la responsabilidad de la victoria no era toda suya sino de las estrellas del plantel. Se estacionó en su rincón y molestó a D’Angelo Russell cuando el balón estuvo en sus manos o le robó faltas ofensivas Reid para recuperar la posesión. Fue victoria, nuevamente, victoria de los Nuggets por 126 a 113 y nace un nuevo interrogante. ¿Qué pasará cuando regrese Porter Jr.? Porque en esta última actuación anotó 11 puntos, 1 rebote y dos asistencias en 25 minutos, pero lo más importante, le brindó calma en momentos de nerviosismo.