MONTEVIDEO WANDERERS: UN CAMPEÓN DESDE LA MÉDULA

¿Hay algo más importante que el fútbol? ¿Todo lo demás pasa a segundo plano? En nuestro país vecino, Uruguay, hay un hombre que nos invita a reflexionar y darnos cuenta que el fútbol no lo es todo, que es simplemente un juego donde a veces ganaremos, empataremos y otras perderemos. El hombre en cuestión es Ignacio Gonzalez, quien se perdió participar de la Copa Libretadores con su equipo, Montevideo Wanderers, por donarle médula ósea a su hermano demostrando que siempre, la familia debe ser lo primero.

La gran mayoría de los apasionados por el fútbol sienten que, el entorno alrededor de la número 5 lo es todo. Estarán de buen humor si sus equipos vencen y con caras largas si el resultado es adverso. Se perderán eventos importantes por asistir al Estadio. Pasarán noches eternas de felicidad y de tristeza según los logros o condenas que padezcan los suyos pero, ¿realmente el fútbol es lo más importante?

Más allá de como lo sienta cada uno, el fútbol no deja de ser un deporte y como tal, a veces se ganará, otras tantas se empatará y otras se perderá pero sigue siendo un juego. Y del otro lado del charco, un jugador de 35 años nos invita a reflexionar sobre la importancia que debemos darle al mismo. ¿Quién no soñó con jugar en Primera División? y más aún, ¿quién no soñó con participar en la Copa Libertadores?

Ignacio Gonzalez, montevideano nacido en 1982, es un destacado delantero de Montevideo Wanderers. Su equipo, el Bohemio, sacó boleto para participar de la Copa Libertadores, debiendo enfrentar en primera ronda a Olimpia de Paraguay. Sin embargo, Nacho no estuvo presente en el duelo del día de ayer. ¿El motivo? el mundialista en 2010 con su país le donó médula ósea a su hermano, demandándole tiempo de recuperación y quedando afuera del cotejo. Priorizando la familia, lo realmente duradero, por sobre un partido, sea de la competición que sea, Gonzalez nos invita a reflexionar y a declararlo un campeón desde la médula.

Acerca de Lautaro Castiglioni 4763 Articles
Nació en febrero de 1996 bajo el apodo de "Laucha". En sus jóvenes años se volcó al fútbol y al basket para convertirse en un erudito del periodismo deportivo. Dueño de una pluma intachable y de una madurez envidiable. Su cable a tierra está en Pergamino.