Darío Benedetto y Boca viven una historia de amor que parecía perdida desde la partida de Martín Palermo. Otra vez el Pipa fue clave para un nuevo triunfo del Xeneize ante Lanús con un gol sobre el final del encuentro en La Fortaleza. El delantero no armó su mejor repertorio pero le rompió el arco a Andrada en la única jugada que tuvo.
Los hombres de Guillermo Barros Schelotto manejaron el primer tiempo en los pies de Edwin Cardona que ya desde el arranque avisó con un remate controlado por el 1 del dueño de casa y luego con un tiro libre desviado. El Grana no reaccionó en la etapa inicial ni inquietó a Agustín Rossi salvo por un remate de Leandro Maciel desde afuera del área sin peligro. La visita lastimó en algunas ocasiones con Cristian Pavón por derecha y Frank Fabra por izquierda pero el resultado no fue el esperado. El campo de juego maltratado por las lluvias del fin de semana transformó un duelo prometedor en impreciso por los innumerables charcos. No fueron cuarenta y cinco minutos para el recuerdo y el cero se mantuvo.
La misma fórmula utilizó el equipo de azul y oro con el colombiano que lleva la diez como estandarte. El mediocampista generó sus jugadas por izquierda y estrelló un tiro libre en el travesaño pero lentamente se apagó tanto que Guillermo lo cambió por Junior Benítez. Jorge Almirón metió a Román Martínez y el dominio visitante se modificó. El mismo jugador se perdió una chance inmejorable con un disparo cruzado y desviado sumado a un cabezazo al lado del palo de Matías Sánchez. Pero cuando parecía que el empate persistiría, Leonardo Jara peleó una bola por derecha, enganchó y metió un centro para Darío Benedetto, que esperó el error de Marcelo Herrera, la paró de pecho y fusiló al «pobre» de Andrada. Excelente definición del atacante que casi no había tocado pelotas decisivas.
Lo dice Walter Nelson en sus transmisiones: «los goleadores son así, no la tocan pero cuando la tocan te la mandan a guardar». Una frase que identifica perfectamente al tanto del triunfo del Pipa para Boca Juniors que ganó su segundo encuentro seguido de la mano de su gran anotador. Benedetto y el Xeneize volvieron a escribir una página de este «Darío» de una pasión.