UNIÓN SOVIÉTICA 4 – CAMERÚN 0: UN DECOROSO ADIÓS HISTÓRICO

Fue el último partido de la historia de los Mundiales para el Ejército Rojo. Las guerras internas y la disolución del bloque socialista armó un nuevo mapa en Europa post Italia 90. Sin embargo, la URSS, imaginando ese triste final socio-político, le regaló a su gente una goleada de despedida. Un 18 de junio, hace exactamente 30 años, los de Eurasia decían adiós a las Copas del Mundo con un inapelable 4 a 0 sobre los Leones Indomables.

Camerún ya estaba clasificada a octavos de final pero, de todos modos, Valeri Nepomnyashchi no se guardó nada en Bari. Enfrente estaba la Unión Soviética que, además de un triunfo por varios goles, necesitaba un milagro de su grupo y de otros para ver si podía meterse en la siguiente instancia pero debió conformarse con el cuarto lugar de la zona y la temprana salida de un certamen donde había llegado como uno de los candidatos a dar pelea tras su subcampeonato en la Eurocopa de 1988 por detrás de la mítica Holanda.

URSS arrancó mejor y desde el vamos fue el único protagonista de la noche en el San Nicola. Con una actitud completamente distinta a la mostrada frente a Rumania y, tal vez con una versión algo superior a la ofrendada ante Argentina, los muchachos de Lobanovskyi abrieron la cuenta a los 20 minutos del capítulo inicial cuando Oleg Protasov punteó un centro desde la derecha y estampó el 1 a 0.

El formidable andar de la Unión Soviética le permitió estirar las diferencias un rato más tarde. Camerún, extrañamente desaparecido en la verde gramilla, vio como Sergei Aleinikov esquivaba a Thomas N´Kono y estrellaba su remate en el travesaño. Sin embargo, el rebote le quedó servido a Andrei Zygmantovich que sólo tuvo que empujarla al fondo de la red. Y, con ese 2 a 0, marchaban a los camarines sin imaginarse que en Nápoles, durante un rato, iban a darle una mano para soñar con la clasificación a los de Eurasia.

Los africanos apostaron a descontar en la complementaria pero dejaron muchos espacios en el fondo. Y los muchachos de Lobanovskyi supieron aprovecharlos. Zavarov, recientemente ingresado, corrió casi 40 metros con pelota dominada, se sacó de encima la marca de Bertin Ebwelle y liquidó el contragolpe con un remate seco que se escondió contra la base del palo derecho de Los Leones Indomables.

El cabezazo de Igor Dobrovolski por el segundo palo puso cifras definitivas a los 18 minutos del segundo tiempo. A esa altura, Argentina estaba venciendo a Rumania y el Ejército Rojo se ubicaba en el tercer lugar del grupo B. Sin embargo, rápidamente llegaron las noticias del empate de la Tricolorii en Nápoles, y el sueño de poder clasificar a octavos de final se desvanecía por completo para una selección que siempre había pasado de ronda en los Mundiales y no podía conseguirlo en su última presentación.

Camerún lideró la zona pero increíblemente ocupó el primer puesto con diferencia de gol negativa. La Unión Soviética goleó 4 a 0, no le alcanzó para seguir con vida en Italia 90, y así le puso fin a una historia de siete Copas del Mundo, con 31 partidos, 15 triunfos, 10 derrotas y 6 empates. Sin lugar a dudas, se trató del fin de una era tanto política como deportiva.

UNIÓN SOVIÉTICA (4) – Uvarov; Khidiyatullin, Kuznetsov, Demyanenko, Zygmantovich, Gorlukovich; Litovchenko, Aleinikov, Shalimov; Dobrovolski y Protasov. DT: Valeriy Lobanovskyi.
CAMERÚN (0) – N´Kono; Onana, Ebwelle, Kunde, Tataw, N´Dip; Kana-Biyik, M´Bouh, M´Fédé; Omam-Biyik y Makanaky. DT: Valeri Nepomnyashchi.

ESTADIO: San Nicola (Bari)
GOLES: 20´PT Protasov (U), 29´PT Zygmantovich (U), 7´ST Zavarov (U), y 18´ST Dobrovolski (U)
ÁRBITRO: José Roberto Wright (Brasil)

Acerca de Marcelo Patroncini 17918 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.
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