El lateral brasileño siempre se caracterizó por sus gambetas y jugadas asombrosas, sin embargo, cuando el equipo lo requiere comete fuertes infracciones y debe abandonar el campo de juego antes de lo esperado.
Su primera expulsión fue en el 2011, en un partido clave, ya que, por la final de la Supercopa de España, se enfrentaron Real Madrid y Barcelona. Con el resultado a favor del conjunto Blaugrana por 3 a 2, y en el tiempo adicional, el defensor le metió una fuerte patada a Cesc Fabregas y el juez le mostró la tarjeta roja. En ese juego, Marcelo había ingresado a los 46 minutos del complemento.
Luego, su segunda cartulina colorada de manera directa la vería seis años después. En esta oportunidad, por el torneo local ante el Levante. Allí, por la Liga, el brasileño se fue expulsado por una agresión sin pelota a Lemar.
Mientras que la última se dio en el día de la fecha en el compromiso ante el Elche por la Copa del Rey. En el tiempo adicional, los locales se venían de contragolpe y Marcelo derribó a Tete Morente para evitar el tanto que podía complicarles el asunto a los capitalinos. Y si bien una roja en una mancha en el legajo, el Merengue de todos modos terminó ganando 2 a 1 para avanzar a la siguiente instancia.
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