
Hubo solo un equipo en cancha: Seattle Seahawks dominó por completo el encuentro frente a New England Patriots y cantaron victoria en una nueva edición del Super Bowl.
Superlativa la defensa de los ganadores, que no dejaron pensar en ningún momento al mariscal de campo de los Patriots: lo atacaron por todos lados, generando varios «sacks» y con dos intercepciones (una la cambiaron por un touchdown) consiguieron la diferencia necesaria para solo tener que hacer correr el reloj en los últimos minutos.
Ya en la primera mitad el marcador era de nueve a cero para los Seahawks, pero el desempeño en la segunda mitad fue inclusive superior al demostrado en los primeros treinta minutos. No solo lograron dos anotaciones (una luego de un recupero de la defensa), sino que además su defensa continuó con el desempeño mostrado previamente. En la única desatención que tuvieron en el último cuarto, New England consiguió un touchdown que le daba esperanzas. La diferencia a menos de tres minutos era de 29 a 7 y el encuentro ya estaba terminado. Sólo quedaba tiempo para una nueva anotación de los Patriots para acercarse a 13 unidades de diferencia (no lograron hacer la conversión de dos puntos).
Seattle es el justo campeón, hizo un partido casi perfecto y se quedó con la gloria. New England, por su parte, también quedó en los libros históricos al ser la primer franquicia en perder seis encuentros de Super Bowl.
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