La Albiceleste acababa de ganarle a Nigeria por 2 a 1 con doblete de Claudio Caniggia y se aseguraba un lugar en los octavos de final del Mundial de Estados Unidos. Sin embargo, aquel 25 de junio de 1994 pasó de la fiesta a la desazón en un parpadeo.
Una vez consumada la victoria de Argentina en Boston, con los protagonistas aún dentro del campo de disputa celebrando el boleto a playoffs y barriendo a un rival que asomaba como el más duro del inicio, irrumpió una enfermera en el césped para llevarse de la mano a Diego Maradona.
Sue Carpenter, una rubia de tez algo pálida y con cierta mueca de sonrisa en su rostro por todos los flashes que apuntaban hacia ella, quedaba inmortalizada como la persona que entregó al Diego a un control antidóping que le cortó las piernas.
El sorteo para el chequeo habitual se había realizado durante el entretiempo y las bolillas que salieron fueron las de Sergio Vázquez y la del capitán de la Albiceleste. Hasta ese momento todo era risas para el muchacho de Villa Fiorito.
El ex Napoli hizo el examen de rutina pero el desenlace ya estaba escrito. Al día siguiente, Julio Grondona ya estaba al tanto del dóping positivo y cinco días más tarde la FIFA expulsó al emblemático jugador con pasado en Sevilla de la Copa del Mundo.
«Me cortaron las piernas» fue una frase que Maradona utilizó poco tiempo después de aquella victoria por 2 a 1 ante Nigeria donde brilló incluso con una asistencia épica e inolvidable a Caniggia. Sin imaginarlo, a esa Selección Argentina también le estaban cortando las alas.
Foto: Photo by Michael Kunkel/Bongarts/Getty Images
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