Sarmiento de Junín cerró el primer semestre tras su descenso al Nacional B envuelto en un torbellino de sensaciones. El Verde arrancó como uno de los principales candidatos al Ascenso pero los resultados lo implicaron nuevamente en la lucha por la permanencia. Un cierre con goleada levantó el ánimo para los de Delfino, que no pueden ceder más terreno.
La edición 2017-2018 del Torneo Nacional B se presenta como una de las más vertiginosas de la Segunda Categoría de nuestro fútbol en los últimos tiempos. 25 fechas a todo o nada, con seis descensos y el retorno de un Torneo Reducido con ocho equipos que pelearán el segundo ascenso a Primera.
Uno de los equipos que resultó atravesado por esta vorágine es el Club Atlético Sarmiento de Junín, quien retornó a la categoría luego de tres temporadas consecutivas en Primera División. Con la continuidad de Fernando Tete Quiroz en el banco de suplentes y una lógica depuración de plantel inició el Verde su operativo retorno.
Pero las cosas no salieron bien desde el arranque, incluso ya desde una pretemporada cuyos amistosos no conformaron en rendimiento ni resultado. Apenas dos partidos dirigió Quiroz, empate ante Quilmes en el debut y derrota como visitante ante Villa Dálmine intercaladas por una fecha libre. Iván Delfino tomó de inmediato la responsabilidad, sufrió la abrupta eliminación por Copa Argentina ante Atlético Tucumán y tras dos juegos sin ganar logró su primer triunfo de la temporada ante Deportivo Riestra en la Fecha 6.
Los empates en fila ante Estudiantes de San Luis y Santamarina de Tandil mantuvieron al Verde en zona de descenso a la Primera B, y aunque un importante triunfo como visitante ante Nueva Chicago parecía renovar ilusiones dos cachetazos frente a San Martín de Tucumán y Almagro volvieron a dejar en jaque al club juninense.
El cierre con goleada por tres a cero a Instituto llegó como quien pone el rápidamente el pie para evitar que se cierre una puerta. El Verde deberá mejorar mucho su producción para conseguir los puntos que necesita y no sufrir más con la zona roja; una cosa llevará a la otra y en caso de aumentar considerablemente su cosecha la posibilidad de llegar a los puestos de reducido incrementará de forma lógica.
Sarmiento ganó 3, empató 4 y cayó en los 4 restantes. Convirtió diez goles en once partido, con la particularidad que en seis de ellos no logró romper el cero en el arco rival. Cerró el semestre con 13 puntos en el puesto 17 y un margen mínimo de posibilidades de acceder a la Copa Argentina. Se encuentra en zona de descenso, sin embargo solo tres puntos lo separan del hoy primer equipo salvado que divide por la misma cantidad de partidos.