Ante Phoenix Mercury, la base rumana se convirtió en la primera jugadora en la historia de la liga en conseguir +500 puntos, +200 rebotes y +200 asistencias en una sola temporada.
Sabrina Ionescu lo volvió a hacer. Hace menos de una semana, la estrella de New York Liberty se había unido a Candace Parker como las únicas jugadoras en la historia de la WNBA en registrar al menos 500 puntos, 200 rebotes y 150 asistencias en una misma temporada. Pero ese registro ya fue pulverizado y quedó rápidamente en el olvido.
Ella misma se encargó de establecer un nuevo récord histórico en la liga y, contra Phoenix Mercury, se convirtió en la única jugadora capaz de registrar +500 puntos, +200 rebotes y +200 asistencias en una sola campaña. Unos números que pueden seguir creciendo, ya que todavía quedan por disputar cuatro juegos de temporada regular.
Pero su brillante actuación contrarresta con el presente del equipo. Liberty perdió por 76-62 ante las Mercury y su clasificación a los playoffs vuelve a estar en peligro al caer con su rival más próximo en la disputa por un pasaje a la siguiente instancia. Actualmente, las neoyorquinas se ubican novenas con un balance negativo de 13-19 que no permite a Ionescu festejar un logro nunca antes alcanzado en los 24 años de historia de WNBA.
Sin embargo, desde Nueva York aún mantienen la esperanza. Cuentan en sus filas con el proyecto más prometedor de la liga que, con tan solo 24 años, hizo lo que a otras les llevó toda su carrera. Un claro ejemplo fue el triple-doble que consiguió a principios de julio ante Las Vegas Aces -de 31 unidades, siendo el de mayor puntuación en la historia-, el tercero de su carrera que le permitió unirse a Parker como las únicas en la WNBA en llegar a esa cifra. ¿La única diferencia? Ionescu lo hizo en su tercera temporada, Parker en la 15ª.
Impacto inmediato de la rumana que ya venía de destrozar otros registros en el básquetbol universitario. En 2018, empató el récord de la NCAA de triples-dobles masculinos/femeninos en apenas 13 juegos, y ya para el final de su carrera en Oregon duplicó ese número a 26. En la vigente temporada, la primera como All-Star, Ionescu promedia 17.5 puntos, 7.1 rebotes y 6.4 asistencias por partido, de las cuales 16 repartió recientemente para lograr récord de franquicia y ser la cuarta -junto a Sue Bird, Courtney Vandersloot y Ticha Penicheiro- en alcanzar ese dígito.
Lamentablemente los destellos de la base siguen sin alcanzar y, luego de registrar 20 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias contra las Mercury, se está quedando, de momento, sin postemporada por tercer año consecutivo. Si desde la ciudad de la Gran Manzana quisieran verle el lado positivo a este panorama, es que Ionescu ya está superando todas las expectativas que se habían puesto sobre ella, y que ahora la prioridad de la organización es clara: armar un equipo adecuado para convertir el talento único de su máxima estrella en un aspirante al campeonato.