En una charla con Radio La Red, el futbolista de 29 años reveló los motivos por los cuales no pisa una cancha desde finales de abril, cuando todavía vestía los colores de San Lorenzo.
La última vez que se lo vio a Ricardo Centurión disputar un partido de fútbol profesional fue el pasado 23 de abril con la camiseta de San Lorenzo. El extremo ingresó ante Patronato en el comienzo del segundo tiempo por Ezequiel Herrera y jugó los 45 minutos restantes, en los que apenas pudo acertar 17 pases y un regate de los tres que intentó.
Si bien con el Ciclón comenzó a sumar minutos y hasta se llegó a ganar la titularidad en la última edición de la Copa de la Liga Profesional, el propio Centurión le puso un alto a su carrera deportiva, estando sin jugar los últimos dos meses de contrato que tenía con San Lorenzo, antes de pegar la vuelta a Liniers. En Vélez, que volvió a mitad de año, no vio un solo minuto, sin siquiera estar convocado para algún partido.
Luego de varios meses de suspenso, Ricky rompió el silencio en una charla a corazón abierto con Radio La Red, donde reveló que, si bien se mantuvo en actividad entrenando de lunes a viernes por la tarde en el predio del Fortín, se tuvo que alejar del fútbol porque se “había cansado de la vida”, comprando la misma “como cuando estaba la pandemia” al estar “solo, sin contacto con nadie”.
Sobre su ausencia en alguna prácticas, fue bastante sincero: “Cosas de pelotudo grande, yo nunca había faltado a un entrenamiento, yo antes no lo hacía. Si me la pegaba de chico, iba a entrenar igual. Fue de grande, por la cabeza, por un montón de problemas que yo tenía”.
“Es algo muy difícil entrenarte solo, con un kinesiólogo y un preparador físico. Me pusieron a la tarde para que no me cruce con el plantel profesional”, explicó el futbolista de 29 años. “Llegué a esta situación porque me había agotado. Necesitaba aislarme. Me sentía agobiado, tuve ataques de pánico. Necesita irme de todo. Por eso decidí esto. Muchos no me entienden por qué me fui de mi trabajo, pero era que ya no me soportaba ni a mí mismo”, agregó.
Centurión confesó haberse resguardado en el amor de su hija para sanar “las heridas”, pero ni el respaldo de su familia le bastó para volver jugar. “Entiendo todo y me hago cargo de lo que estoy haciendo. No tengo respuestas de por qué no lo puedo solucionar. Obviamente me duele saber que llega el fin de semana y no concentrar. Pero tengo la esperanza de volver a jugar al fútbol, y sé que lo voy a hacer”, sostuvo el ex jugador de Boca, Racing, Genoa, entre otros.
A la espera de que se vuelva a abrir el mercado de pases para seguir jugando en otro club, Centurión reconoció que tiene una personalidad difícil de tratar cuando hay que resolver conflictos puertas adentro de un vestuario: “Es fácil decirme ‘hasta acá llegaste’. Es el poder. Mi personalidad es que si alguien me habla o me grita, yo grito más. Es muy difícil, pero ya estamos grandes. No me considero una mala persona, digo las cosas en la cara”.
“Se que hice muchas cosas mal pero no puedo solucionar las cosas. Hay veces que exploto y me da por salir y pegármela en la pera muchos días. Creo que puedo con todo y no es así, necesito ayuda. Ni los psicólogos ni los psiquiatras me pudieron ayudar”, sentenció.