La histórica eliminación por Copa Libertadores ante Lanús, teniendo un global favorable de 3-0 y siendo derrotado por 3-4, revivieron fantasmas del pasado en River. Entre ellos, uno de los problemas más visibles que tiene la institución de Núñez en el último tiempo sucede bajo los tres palos: desde la partida de Marcelo Barovero, probando con Augusto Batalla y Germán Lux, Marcelo Gallardo no volvió a tener seguridades y garantías en el arco.
14 de mayo de 2016. Ese día, cuando River vencía por 1-0 a Gimnasia en el Monumental, Marcelo Barovero le ponía punto final a su historia con la camiseta de la Banda tras casi 4 años. A poco del final, Gallardo hacía que Trapito reciba su merecida ovación siendo reemplazado por Augusto Batalla, quien sería el portero titular del Millonario en el semestre siguiente.
A pesar de sus jóvenes 19 años, el entrenador de los de Núñez señalaba que Batalla era el elegido para defender el arco durante la última parte de 2016, incorporando a Enrique Bologna como segundo arquero. Alternando buenas y malas, el nacido en Hurlingham parecía inamovible de su lugar como titular pero, fallando en momentos claves del mes de diciembre como el Superclásico ante Boca que concluyó con derrota 2-4 y la final de Copa Argentina ante Rosario Central, siendo responsable de dos de los tres tantos, Batalla perdió parte del respaldo de los hinchas.
Sin embargo, una vez más el Muñeco lo reconocía como su arquero, dándole confianza para seguir siendo el titular en la primera mitad de 2017. Para colmo, Bologna sufría una lesión que lo alejaría por mucho tiempo de las canchas, quedando Maxi Velazco como segundo arquero. Batalla siguió defendiendo el arco más grande del mundo, teniendo algunas buenas actuaciones aunque también, errores en partidos importantes como el Superclásico de La Boca -que concluiría con alegría para los de la Banda-, y el encuentro ante San Lorenzo que dejó a River fuera de camino del campeonato local, coronando al Xeneize como campeón.
Por eso, en el receso de invierno, Gallardo se vio en la necesidad de traer un nuevo arquero y quien retornó a River, tras varios años de jugar en Europa, fue Germán Lux. Por experiencia, el nacido en Santa Fe le arrebató la posición a Batalla, interviniendo en los primeros encuentros de la Superliga y en la Copa Libertadores. Pero Poroto no sería ajeno a los errores: ante Boca, en un amistoso en San Juán, la pelota se le escurrió por debajo de los brazos y significó el único tanto del partido; y el último martes, en La Fortaleza, Lux tuvo seria responsabilidad en el primer gol de Lanús, cuando José Sand remató al primer palo.
Pasó un año y medio desde la salida de Marcelo Barovero y parece que River cada día lo extraña más. Con un joven que pecaba de inexperimentado y ahora un experimentado que también peca y es responsable de las caídas Millonarias. Se avecina un nuevo final de temporada donde el Millonario sólo podrá coronarse en la Copa Argentina y luego será momento -con Gallardo u otro entrenador-, de decidir que arquero tendrá la responsabilidad de defender la rica e histórica portería de Núñez.