River cerró una buena Superliga con un sabor sumamente amargo ya que se le escapó de entre las manos en la última jornada y ante el rival de toda la vida. Las últimas dos jornadas sin triunfos opacaron el buen andar de los de Marcelo Gallardo.
River había comenzado el 2020 con el firme objetivo de coronarse campeón de la Superliga. Tras priorizar las copas durante el último semestre de 2019, tanto Libertadores como Argentina, y sufrir algunos traspiés en el Monumental, el elenco de Marcelo Gallardo iba en busca de la consagración a nivel doméstico.
Luego de las vacaciones veraniegas, el Millonario comenzaría de buena manera al derrotar como visitante a Independiente en un partido postergado, permitiéndole trepar a lo más alto de la tabla. A esa victoria le seguirían otras cinco de manera consecutiva, frente a Godoy Cruz, Central Córdoba, Unión, Banfield y Estudiantes de La Plata, entrando a las últimas dos jornadas con 3 puntos de ventaja ante el inmediato perseguidor que no daba el brazo a torcer, Boca.
En la jornada número 22, River oficiaba de local ante el Defensa y Justicia de Hernán Crespo. Ante un Monumental colmado en su totalidad, los de Núñez buscaban garantizarse el primer puesto pero, para sorpresa de muchos, tan sólo empataría en uno y achicaría su diferencia con el Xeneize a solamente un punto.
Los de Gallardo dependían de sí mismos para ser campeones pero para eso debían ganar en Tucumán ante Atlético o esperar que Boca no lo haga ante Gimnasia. Lo cierto es que River volvería a igualar en uno y el grito de Carlos Tevez inclinaría la balanza en favor de los de Miguel Ángel Russo.
Así, el Millonario fue relegado a la segunda ubicación en la última jornada, quedando con 47 puntos en 23 jornadas producto de 14 victorias, 5 empates y 4 caídas (todas en condición de local). Con dos empates en las dos últimas fechas, la campaña de River se vio claramente opacada y, una vez más, la Superliga resultó esquiva.