RACING: ¡FELICES 115 AÑOS!

El primer campeón del mundo made in Argentina. El único heptacampeón del fútbol sudamericano. Cuando todo era dominio de Alumni que arrasaba en cada campeonato, llegó para arrebatarle todo tipo de prestigio y convertirse en la Academia. Sobran los pergaminos para una institución que lo ganó todo dentro y fuera de la cancha y que, además, un 25 de marzo de 2018 celebra sus primeros 115 años de vida.

Apenas comenzaba el otoño de 1903. La revista Caras y Caretas se imprimía y encuadernaba casi como si se tratase de un libro. Sin embargo, otra publicación, una con perfume francés caía sobre la mesa de un grupo de jóvenes decididos a formar un club firme tras una fallida fusión entre Barracas al Sud y Colorados Unidos que no prosperó. Allí fue donde apareció de forma magistral Germán Vidaillac, les mostró su tesoro europeo cuyas páginas hablaban de automóviles y carreras para que el nombre quede grabado para toda la eternidad: Racing.

Y a lo largo de un siglo y quince años, la entidad fue creciendo de forma gigantesca. Títulos en el amateurismo, el primer tricampeón nacional del profesionalismo. Pasaron los Alberto Ohaco, los Natalio Perinetti, o Vicente Zito con un apodo hermoso para la época: «la bordadora». Después llegó la temible delantera que salía de memoria: «Tucho» Méndez, Rubén Bravo, Llamil Simes y Ezra Sued.

Un gol del «atómico», Mario Boyé, le dio más gloria a la Academia. Surgieron nuevos e imborrables nombres que consiguieron más campeonatos: Pedro Dellacha, Pedro Manfredini, Federico Sacchi y el «Loco» Corbatta. Pero en esas épocas también brilló como jugador un tal Juan José Pizzuti que luego se calzaría el buzo de entrenador y le daría al elenco de Avellaneda el máximo título. «Tito» tocó el cielo celeste y blanco con sus manos… y con sus pies.

El famoso «Equipo de José» (nombrar algunos sería dejar afuera a otros que fueron fundamentales en el conjunto) ganó el torneo local de 1966, la Libertadores al año siguiente y el 4 de noviembre de ese mismo año la añorada Intercontinental (que por ese entonces se llamaba Europeo-Sudamericana) frente al Celtic de Escocia. Las radios y los matutinos nacionales tomaron el éxito como propio y sin dudarlo todos dijeron que «Ganó Argentina». Era la primera vez que una escuadra criolla conquistaba el globo terráqueo.

Es cierto que los setenta y los ochenta no fueron buenas décadas pero tras su regreso a Primera, volvió a besar un trofeo que se disputaba por vez primera. La Supercopa de 1988, con un equipazo que pudieron disfrutar los más jóvenes, era el premio a tantos años de malas gestiones. Racing se potenciaba pero quedaba siempre en el umbral del éxito a nivel local. Las dirigencias de la década del noventa lo lastimaron, lo hirieron de muerte. Y ahí fue cuando apareció su gente, la incondicional, la que dejó la vida por los colores.

La Academia, cansada de ganarlo todo, venció también a la justicia y a la injusticia en un mano a mano. La goleó, la destrozó, la dejó tirada por el piso como si fuesen aquellos rivales del amateurismo que no podían hacerle frente a un club que conquistaba todo de punta a punta. Así quedó en el pasado la quiebra y las épocas nefastas para que la institución pueda vivir un campeonato como el Apertura 2001 y, más tarde, el torneo de Transición 2014.

La historia y el presente. Hace exactamente 115 años la entidad se fundaba y hoy celebra un nuevo aniversario de vida. Y en vez de cantar el cumpleaños al soplar las velas, seguramente suene «en el este y el oeste, en el norte y en el sur, brillará blanca y celeste, la Academia Racing Club»

 

Acerca de Marcelo Patroncini 24419 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.