La Academia se quedó con el clásico en un partido infartante en el que fue superior desde el arranque pero al quedarse con dos futbolistas menos durante más de 45 minutos, debió demostrar su garra y corazón para sobreponerse a la adversidad, generar el gol de la victoria y desatar la locura en una mágica noche de fútbol.
No caben dudas de que el fútbol es un deporte mágico y noches como las del domingo pasado en el estadio Juan Domingo Perón provocan que hasta el mas frío se enamore de esta disciplina que tanta pasión mueve en el mundo. Racing comenzó el partido con una amplia superioridad en su juego, que obligó al Rojo a replegarse y buscar atacar en velocidad aunque prácticamente no pudo hacerlo.
Cuando la noche pintaba para un goce del equipo de Beccacece que venía de sufrir bastante en los últimos partidos, redondeando los 40 minutos de juego, el arquero Arias salió a cortar una pelota, que casualmente le había quedado a Cecilio Domínguez, y la misma rebotó en su mano pero fuera del área, por lo cual vio la tarjeta roja y debió ingresar -en pantalón de jogging como Damián Albil para CAI en 2017-Javier García para ocupar su puesto.
En el complemento, cuando solo habían transcurrido unos míseros segundos, Leonardo Sigali saltó a cabecear el esférico y con su codo golpeó a Leandro Fernández, por lo cual el árbitro decidió expulsarlo y dejar al último campeón de la Superliga con 9 futbolistas en el campo de juego. A partir de allí, los dirigidos por Pusineri fueron a buscar el resultado, pero lo hicieron con poco temple y también con una reducida cantidad de ideas para poder romper las ordenadas líneas defensivas de su rival, por lo cual se dedicaron a mover la pelota de un lado a otro pero sin poder penetrar al área.
Algunos futbolistas del Rojo, notaron la importancia de buscar el resultado y fue así como Alan Franco, zaguero central, tomó las riendas del ataque y comenzó a buscar dar pases de gol a sus delanteros, pero la impotencia de no poder inquietar a García crecía cada vez más, sumado a que en caso de poder rematar, el guardameta se ocupaba de lucirse como si fuese titular en cada partido y desviar los tiros.
Pero hasta allí sólo era un caliente clásico y la magia llegó a los 86 minutos cuando con 9 jugadores, Racing llegó a colocar 4 en el área de Independiente para que Cvitanich con mucha viveza desde el lado izquierdo enviase la pelota hacia Miranda, quien con maestría abrió las piernas para dejar pasar la redonda y que en soledad el chileno Marcelo Díaz tomase a la número cinco y con frialdad de asesino definiera con precisión de caño entre los pies de Franco, para batir a Martín Campaña y desatar la locura en las tribunas.
Al quedar tan pocos minutos, la desesperación inundó a algunos futbolistas del Rojo, entre ellos a Cecilio Domínguez quien fue a apurar a García para que sacara rápido del arco, pero con la bronca culminó golpeando al ex arquero de Boca y se fue al vestuario tras ver el cartón colorado. Minutos después, la misma tarjeta fue mostrada a Lucas Romero, quien se encontraba amonestado, pero con una nueva avivada del delantero ex Banfield, quien lo agarró al volante del cuello y lo arrastró hasta el suelo, inclinó al juez a sacar amarilla para ambos y al jugador con pasado en Cruzeiro, lo mandó a las duchas.
Fue el final de un clásico del que se esperaba un empate o victoria visitante, al tener una gran superioridad numérica, pero la asombrosa magia del fútbol, que en definitiva suele ser la sorpresa, cambió el previsible destino y jugó con justicia para el equipo que mereció ganar desde el comienzo y que durante toda la semana en las calles de Avellaneda, mostrará en su gente celeste y blanco, orgullosos de sus colores.