
El peor enemigo del Barcelona en la goleada por 3-0 contra el Real Oviedo fue la lluvia que dejó expuestas las limitaciones del estadio Camp Nou.
La lluvia afectó en gran medida la zona de prensa del Camp Nou
El Camp Nou sufrió la lluvia y el granizo durante el partido entre Barcelona y el Real Oviedo. El escenario condal no tiene techo y los espectadores se mojaron en su totalidad y debieron aguantar las piedras que azotaron a la ciudad.
Sin embargo, la parte más afectada fue la de prensa. Al no contar con un techo al cien por ciento, el sector de los pupitres y cabinas terminó siendo una verdadera lluvia de agua en medio de los monitores, televisores e instrumentos de los comunidores acreditados para el partido.
Las críticas por las condiciones en las cuales terminó el lugar de los periodistas se hicieron virales y despertaron quejas por un estadio que claramente no está terminado al cien por ciento y por eso cuenta con defectos a la hora de estas eventualidades. Las tribunas también quedaron inundadas en otra demostración de las falencias del escenario blaugrana.
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