El Lobo lo ganaba con el gol de Eric Ramírez hasta que, con diez jugadores, el Calamar consiguió el agónico 1-1 de la mano de Marco Pellegrino.
Estaba a punto de cortar la mala racha. Gimnasia había jugado un gran primer tiempo que le permitió ponerse en ventaja y se encaminaba para volver a ganar. Sin embargo, de manera agónica, Platense consiguió el 1-1 que lo mantiene expectante para los puestos de copa.
La línea de cinco defensores que plantó Martín Palermo no le funcionó. El Calamar casi no tuvo juego y no consiguió encontrar los caminos hacia el arco de Tomás Durso. El Lobo tuvo todo a su favor en los primeros cuarenta y cinco minutos, con Ignacio Miramón como figura, Benjamín Domínguez explotando la banda izquierda, Cristian Tarragona descargando correctamente y Eric Ramírez como goleador. Y tuvo su premio, porque Bautista Barros Schelotto mandó un centro preciso a la cabeza de Ramírez que Ramiro Macagno tapó con el pie, pero la pelota quedó boyando y el delantero tuvo revancha.
Tuvo que meter mano el “Titán” para el complemento. Sacó un defensor y mandó al campo de juego a Maximiliano Zalazar, que con un remate desde lejos por arriba del travesaño despertó a la visita. Sin embargo, atrás seguía dejando espacios y Ramírez desperdició un mano a mano para liquidar el encuentro.
Empezó a ser dominar el conjunto de Vicente López hasta que a Raúl Lozano le metió un planchazo a Matías Bazzo y terminó viendo la roja luego de que el VAR llamara al árbitro para que revirtiera el color de la tarjeta. Y cuando todo parecía terminar así, llegó una pelota parada que cayó en el área del local, Leonardo Morales se lo sacó en la línea a Zalazar y el balón le quedó a Marco Pellegrino que la mandó a guardar para salvar al Marrón.
Platense consiguió un increíble empate que le permite seguir sumando para ilusionarse con meterse a una copa internacional. Gimnasia dejó escapar la oportunidad de volver al triunfo y ya lleva siete partidos en la Liga Profesional sin lograrlo.