El fútbol americano es ese deporte donde todos compiten y siempre gana Tom Brady; aunque esta vez tuvo un aliado idea como fue su formación defensiva: en 45 minutos de jueego los Eagles no lograron anotar un solo punto, aunque en los 15 minutos finales consiguieron 15, ya era demasiado tarde y la diferencia entre ambos era abismal como para intentar el milagro.
Los Buccaneers fueron los dominadores absolutos del juego, tanto a nivel ofensivo como defensivo: ya en el primer cuarto tenían dos anotaciones por acarreo y un balón interceptado (Philadelphia solo pudo avanzar 15 yardas en esos 15 primeros minutos). El segundo cuarto no tuvo tanta acción, ya que solo hubo un gol de campo por parte de Tampa Bay que permitió irse al descanso con una diferencia de 17 a 0.
La segunda mitad no iba a empezar de la mejor manera para la visita: luego de un despeje de los Bucs, el receptor no logró mantener el balón provocando una pérdida que genero, a posteriori, una nueva anotacion esta vez por vía aérea. Para el final del tercer período, otro pase milimétrico del mejor jugador de todos los tiempos ponía el marcador 31 a 0, a falta de un solo cuarto.
El último período fue puramente testimonial y solo sirvió para que los Eagles achiquen un poco la distancia en el marcador de un partido que ya estaba liquidado mucho tiempo atras.