Por: Facundo Olguín | @Facunicolas23
Los Hawks hicieron valer su localía y vencieron por 105-94 a los Knicks para adelantarse en la serie por 2-1. Trae Young dominó el juego como un experimentado y fue el amo y señor de las ofensivas con 21 puntos y 14 asistencias.
Una serie caliente, más allá de lo igualada. Ambos equipos quieren pasar a la siguiente fase y no sólo por lo que genera la postemporada, sino que Atlanta Hawks perdió 12 de las últimas 13 participaciones. La única que ganó fue ante Orlando Magic en 2011. Mientras que los Knicks hace 8 años que no ingresaban a esta fase y, ahora, quieren ir por más. Tras lo hablado que fueron los primeros juegos en casa neoyorquina, tanto dentro como fuera de la cancha, se viene otro partido duro.
Inicio accidentado con el reloj de posesión que enfrió en varias oportunidades el comienzo. Igualmente, esto duró poco. La visita se apoyó en los ataques de Derrick Rose, quien volvió a ser titular en PlayOffs tras seis años, y enfrente, Trae Young jugó e hizo jugar a los suyos. Si no fue con una canasta, fue con asistencias a De’Andre Hunter. Los ingresos de Nerlens Noel para Knicks y Danilo Gallinari para Hawks aportaron lo suyo en un cuarto muy peleado que terminó 31 a 29, con un triple sobre la chicharra de Randle.
La visita no encontró su mejor versión cuando Rose estuvo apagado. Barret, Randle y Gibson no pasaron por su mejor noche, además, por momentos, Atlanta marcó como si fueran los Knicks y eso no se lo esperaban. Young se alimentó del aliento de la gente y cada vez más grande se hacía su figura. Los aportes de Bogdanovic a media distancia y las segundas chances de Capela y Collins fueron factores influyentes para el dominio Hawks, que se fue al descanso largo arriba por 58-44.
La vuelta al ruedo fue un poco más pareja desde lo numérico, pero los Knicks siguieron demostrando algunos puntos bajos, tanto en lo individual como en lo colectivo. Reggie Bullock empezó a convertir de tres y Noel siguió aportando desde la banca. Párrafo aparte para Randle, noche negrísima. Los espacios que dejaron en defensa fueron aprovechados por Huerter o Bogdanovic para los tiros externos y Young fue el abastecedor en la pintura como también en acciones personales. Tras igualar en 28 en estos 12 minutos, entraron al último cuarto 86-72 arriba Hawks.
Los Hawks manejaron el reloj y lo hicieron su mejor amigo, aunque por momentos lo sufrieron porque Noel, Burks y Rose fueron bastiones ofensivos, pero también Taj Gibson mejoró en la marca. Sin embargo, Young se motivó con el aliento de su gente y usó eso a su favor para sacar de las casillas a sus rivales. Para colmo, Capella siguió creciendo en ambas pinturas. Como ha sucedido en los anteriores juegos, la noche terminó picante, con cruces de palabra y varios regalitos a la pasada. Fue victoria de Atlanta por 105-94 y se adelantó en la serie por 2-1. El domingo, a las 14 de Argentina, se volverán a enfrentar en el State Farm.
SÍNTESIS:
NEW YORK KNICKS (94): Derrick Rose 30, RJ Barret 7, Reggie Bullock 11, Julius Randle 14, Taj Gibson 4 (FI); Nerlens Noel 12, Alec Burks 8, Immanuel Quickley 4, Obi Toppin 4, Frank Ntikilina 0; Elfrid Payton, Jared Harper, Kevin Knox II, Norvel Pelle y Theo Pinson no jugaron . Entrenador: Tom Thibodeau.
ATLANTA HAWKS (105): Trae Young 21, Bogdan Bogdanovic 15, De’Andre Hunter 11, John Collins 14, Clint Capela 13 (FI); Kevin Huerter 10, Danilo Gallinari 12, Salomon Hill 0, Onyeka Okongwu 0, Lou Williams 9; Kris Dunn; Bruno Fernando, Nathan Knight, Skylar Mays, Tony Snell no jugaron. Entrenador: Nate McMillan.
Parciales: 31-29; 13-29 (44-58); 28-28 (72-86); 22-19 (94-105).
Árbitros: John Goble – Pat Fraher – Tyler Ford.
Estadio: State Farm Arena (Atlanta, Georgia, Estados Unidos).