El Rossoneri dio muestras de querer lustrar el brillo de esa chapa que ha perdido en los últimos años. Acostumbrados a ganar títulos y dar vueltas olímpicas, el elenco rojinegro ya sumó una década sin alegrías en el ámbito local (excepto una Supercopa en 2016). En el Giuseppe Meazza, los de Stéfano Pioli golearon por 4 a 1 a los Sardos que entre los titulares tuvieron a los uruguayos Nahitán Nández y Diego Godín.
Todo sucedió en el primer tiempo. El arranque del juego fue a puro ritmo ya que Milan tuvo una oportunidad inmejorable para abrir el marcador en un mano a mano que desperdició Rafael Leão. No obstante, el dueño de casa tuvo rápida revancha y puso el 1 a 0 sobre Cagliari con un tiro libre maravilloso de Sandro Tonali.
La visita empató antes del cuarto de hora inicial gracias a una cucharita exquisita de João Pedro y un cabezazo de Alessandro Deiola en la puerta del área chica que se tornó inatajable para el francés Mike Maignan que voló pero no pudo evitar la caída de su valla. Sin embargo, la igualdad duró poco ya que a los 16 minutos, Rafael Leão tuvo revancha en un bombazo que rebotó en el coxis de un compañero, descolocó a Boris Radunovic, y le dio el triunfo nuevamente al Rossoneri.
De ahí en adelante, el local no cedió la victoria y apoyandos en la experiencia de Olivier Giroud liquidó el pleito. El francés a colocar en velocidad y sentenciando una réplica puso el 3 a 1 cuando iban 23 del primer tiempo mientras que, pasada la media hora, le clavó la frutilla del postre con un penal que sancionó Marco Serra.
Milan, que en el debut había derrotado a Sampdoria por la mínima diferencia, ahora se despachó como local con un 4 a 1 que lo posiciona con la ilusión de probarse un traje de candidato que nunca debió perder. Cagliari regresó a Cerdeña con las manos vacías y la necesidad de levantar cabeza dentro de una quincena cuando reciba a Genoa en su isla.