Goles son amores reza una de las máximas del fútbol a nivel mundial. Sin embargo, para Maxi López, el infortunio mediático de los asuntos del corazón también se trasladó a las redes contrarias. El rubio delantero surgido de la cantera de River Plate estuvo ocho meses sin convertir hasta que finalmente se desquitó ante el Pisa por la cuarta ronda de la Copa Italia.
Dudar de las virtudes del centrodelantero de 32 años que descolló en un Superclásico y le valió una rutilante venta a Europa sería poner en tela de juicio su década casi entera como profesional en el viejo continente. Sin embargo los números no ayudaron demasiado a este jugador que se vio envuelto en más páginas de espectáculos que dentro de los suplementos deportivos.
Tras cuatro temporadas en el Millonario, el pasaporte de Maximiliano Gastón López tuvo su sello más importante. El Barcelona, cuando Messi tan sólo era una promesa, posó sus ojos en él. Claro que el promedio de gol en el conjunto blaugrana se estancó en el nefasto registro de 2 goles en 19 encuentros y ninguno de ellos por Liga. Allí retrocedió algunos casilleros y tampoco le fue como se esperaba en el Mallorca para terminar probando suerte en las gélidas tierras moscovitas.
Desde que llegó a Rusia no volvió a ganar un título más en su carrera. Las nueve veces que besó apasionadamente un trofeo fueron entre 2002 y 2006 vistiendo la pilcha de River, las juveniles de la Selección Argentina y el elenco catalán. Después sus labios se posaron en la boca de la mediática Wanda Nara quien envenenó el músculo cardíaco de López. Se casaron en 2008, tuvieron tres hijos y posaron en cuanta revista de chimentos pudieron junto a los lujos de las tierras italianas que le daban una nueva oportunidad tras un aceptable año en el Gremio de Porto Alegre.
Posiblemente en el Catania se vio la mejor imagen del atacante. Eso le valió una transferencia al poderoso Milan aunque para ese entonces él desconocía que ya estaba durmiendo con el enemigo. La separación en 2013 y la infidelidad de su ex pareja con un compañero como Mauro Icardi, lo relegaron en lo profesional.
No le fue bien ni en la Sampdoria, ni en el Chievo Verona. Se recuperó en el Torino pero este 2016 lo tuvo peleado por las redes. Aunque logró reconciliarse después de ocho meses para recordar cómo era ese idilio entre la pelota y el arco.