La Topadora derrotó al Guaraní en una ráfaga de siete minutos y se trepó a lo más alto del campeonato de la Primera D con un 2 a 0 tan cierto como mentiroso. Porque si bien los de General Villegas fueron punzantes en los momentos claves del partido, la clave de la contienda estuvo en su propio área donde Germán Cheppi se erigió como figura. Así, el infortunio de los de Ramiro Míguez, no pudo contra un elenco de César Aguirre que anda firme y promete dar pelea hasta las últimas consecuencias.
Liniers arrancó flojo, dubitativo, sin conexión entre sus líneas. Los gritos de su entrenador retumbaban por todo el Juan Antonio Arias al son del «dale», «despertate» y demás tipo de arengas que no surtían efecto. La pelota la tenía Deportivo Paraguayo que de a poco se atrevía a probar suerte pero encontraba una muralla que no podía derribar bajo ningún concepto.
Después de unos zapatazos de Víctor López, Claudio Saieva y Julio Peralta Cabrera que contuvo con creces Cheppi, su rival se levantó de la siesta. De una pelota parada en campo local salió un centro al corazón del área donde, por una mano rival, Gonzalo Pereira terminó sancionando penal para el dueño de casa. A los 27 minutos Jonathan Alderete cambió la pena máxima por gol y puso el 1 a 0 cuando prácticamente los de Aguirre no habían generado nada.
La ventaja parcial le dio otro tipo de ánimo a Liniers. Crecieron los piquetes de Ramón Coronel, la potencia de Santiago Szerdi y las individualidades de Nazareno Hvala. Justamente el ex Centro Español fue quien desbordó por el flanco derecho y envió un centro al medio para que Willian Giménez no perdone de frente al arco y ponga el 2 a 0 a los 34 de la etapa inicial. Deportivo Paraguayo pasó, en un abrir y cerrar de ojos, de ser protagonista a olvidarse por completo el libreto de una obra que le sentaba de maravillas a la escuadra de Villegas.
A partir de ese entonces a la visita no le salió nada. En la última acción antes del entretiempo Cheppi brilló frenando una pelota que no podía despejar el fondo local y estaba merodeando la zona candente. Promediando la complementaria el mismo guardameta le tapó de manera notable un disparo a quemarropa de Saieva en pleno área chica. Míguez, ofuscado, hizo las tres modificaciones juntas pasando el cuarto de hora pero tampoco surtieron efecto.
La desazón del Guaraní se transformó en juego brusco. Cuando faltaban cinco minutos para el final y sabían que la pelota no iba a querer entrar, llegó una fortísima plancha de Julián Morales sobre Rodrigo Maidana que le valió la tarjeta roja. A los 43, Osmar Martínez aplicó un codazo sobre un oponente y así también se fue a los camarines antes de tiempo en un correcto arbitraje de Pereira.
Deportivo Paraguayo demostró una vez más que en el fútbol no se gana con merecimientos sino metiendo la pelota adentro. Eso fue lo que hizo Liniers que topó a su rival en los momentos claves y tapó, gracias a Cheppi, la caída de su valla en otro par de oportunidades que lo hubiesen dejado sin llegar a lo más alto, de manera provisoria al menos, en la tabla de posiciones.