El Carcelero celebró su septuagésimo aniversario con una olla popular para ayudar a las personas con carencias en estas duras épocas de pandemia. Lejos de otro tipo de celebraciones, esta vez no recibió regalos sino que dio obsequios a quienes se acercaban. Un plato de comida para los vecinos y el cariño de un club que sigue cumpliendo con su rol social.
El mediodía del lunes 11 de mayo ayudaba con un sol otoñal que invitaba a que la gente se acerque. Con distanciamiento social, la fila se extendía por las calles de Villa Devoto para recibir su porción de alimento brindada con el esfuerzo de la gente que ama, y lleva dentro de su piel, al General Lamadrid.
Hinchas y socios se acercaron hasta la sede para realizar este acto solidario. Además de las viandas, el Carcelero también entregó ropa de abrigo que fue donada a la institución. Las condiciones eran acercarse sin niños a Desaguadero 3180 de 11 a 15, llevar el tupper propio, y concurrir claramente con el tapabocas obligatorio.
La iniciativa contaba también con un teléfono para los mayores de 65 años a quienes le acercaron el plato de comida a sus casas para evitar que salgan de sus hogares. Así, el hincha, Devoto de sus colores pero también de la ayuda al prójimo, brindó su tiempo y su esfuerzo para que en esta pandemia no le falta nada a nadie. Y justo, en el día que Lamadrid cumplía 70 años de vida.