La pelota de básquet tampoco se mancha

Administrador febrero 20, 2022


Rara vez hablamos de lo que pasa fuera de la cancha, porque el básquet tiene tanto, tanto, que decir debido a lo que pasa en el juego mismo: en el cinco contra cinco, en la actuación de los árbitros, en el ajedrez mental que los entrenadores deben jugar para elegir las mejores estrategias para que sus dirigidos puedan sacar una ventaja. Las jugadas espectaculares, los partidos cerrados que se definen en el último tiro, en fin, con tanto, tanto, que pasa dentro del rectángulo de juego, rara vez hablamos de lo que pasa fuera de los límites.

Desgraciadamente, este cierre de semana tuvo dos situaciones que reflejan algunos flagelos con los que el ambiente de las hinchadas contamina, recalcitra e intoxica al espectáculo deportivo, nada más alejado a contribuir con el mismo.

Cantos homofóbicos, Quimsa (Santiago del Estero) vs. Gimnasia y Esgrima (Comodoro Rivadavia)

El encuentro estaba siendo muy parejo en el transcurso del tercer cuarto hasta que, a falta de menos de tres minutos del último descanso, Sebastián Vega (que venía siendo la figura de Gimnasia y un problema para la defensa de Quimsa) encaró hacia el aro y recibió una falta que le otorgó dos tiros libres, momento donde un jugador acapara toda la atención en un partido. Desde alguna de las plateas empezaron a abuchearlo, pero esos abucheos contenían los clásicos dichos homofóbicos que las hinchadas (generalmente de fútbol) les propinan a los rivales. Pero esta vez, fue con ensañamiento.

Vega hizo pública su homosexualidad en marzo de 2020, y lejos de cualquier reproche, censura, crítica o discriminación, esta declaración fue muy bien recibida por la familia del básquet: clubes, árbitros, periodistas, compañeros y rivales. También repercutió fuera del nicho del baloncesto y dio la vuelta al mundo. Incluso, luego del anuncio, las hinchadas rivales lo han tratado con mucho respeto en cada juego que el Mens Sana jugó fuera de Comodoro. Todo acorde a los tiempos que vivimos en occidente, donde cada persona puede elegir cómo vivir su vida y la heteronorma no es la única norma.

Sin embargo, la homofobia y la sodomía siempre presentes en los cánticos de las hinchadas futbolizadas, y de la que la del básquet está bastante limpia, se ensañó con un deportista que hace dos temporadas decidió vivir más libre, sin ataduras ni mentiras, y que se ve reflejado en su juego, siendo figura en todos los partidos. Y no es casualidad que pase en una región de nuestro país tan conservadora que hasta llega a mostrarse arcaica, incluso con gente que avala o justifica estas reprochables prácticas.

Rápidamente, tanto la Asociación Atlética Quimsa como varias instituciones que participan en la Liga Nacional hicieron formales su repudio a este hecho, así como los propios jugadores se pusieron del lado del jugador damnificado en clara señal de apoyo, alegando que esos dichos, así como los de xenofobia y racismo, deben erradicarse de las tribunas ya que sólo deberían de ser un lugar de apoyo al equipo al que van a ver y alentar.

Bengalas de humo, Boca Juniors vs. Argentino (Junín)

Un clima hermoso envolvió el encuentro entre el Xeneize y el Turco juninense en una Bombonerita con mucho público, tanto local como visitante, ya que el Luis Conde no baja del 70% de ocupación desde de la victoria ante Flamengo, y un contingente importante alquiló una camioneta para viajar a la capital y alentar a los suyos.

Como si fuera otra época, las hinchadas hicieron simbiosis con el juego en sí y entendieron los diferentes momentos para que sus cantos enmarquen el partido, tanto la local como la visitante tuvieron su espacio para hacerse sentir. Quien estuvo presente esa noche, vivió un gran espectáculo con las dos parcialidades en casi todo el partido; hasta que tras una canasta de Argentino a falta de 17,5 segundos de la bocina final se produjo la mancha que arruinó semejante fiesta.

Desde la platea que está detrás del banco del visitante, los hinchas de Argentino encendieron bengalas de humo de colores dentro de un recinto con uno de los techos más bajos de la Liga Nacional, produciendo una humareda azul y blanca que rápidamente se metió al campo de juego e interrumpió el último ataque del partido, afectando la respiración de los presentes.

Recordemos que la Capital Federal aún recuerda la tragedia del boliche Cromañón, que se cobró la vida de casi 200 personas y que consistió en una bengala que provocó un incendio con material plástico flamable y que rápidamente esparció gases tóxicos asfixiando a los presentes. A eso se le sumó que las salidas de emergencia estaban cerradas con llave. Este lamentable recuerdo apareció en la memoria de muchos de los presentes, que repudiaron el hecho con abucheos y con chicanas desde la popular más cercana. Pero eso no terminó ahí, ya que a la salida, esas chicanas escalaron a episodios de violencia y daños en represalia.

Quienes queremos un básquet que sume adeptos saliendo del nicho, que invite a gente nueva a enamorarse de la emoción del deporte de la pelota naranja, que atraiga a la familia y los más chicos encuentren ídolos criollos (y sumamente cercanos) repudiamos indeclinablemente este tipo de sucesos, que son importados de otro deporte, pero que desgraciadamente están muy arraigados en una sociedad que intenta deconstruirse aunque no suelta algunas viejas malas prácticas.


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