Conseguir una entrada para ver a la Selección Argentina en el Mundial 2026 parecía una misión imposible durante la fase de grupos. Los precios de la reventa se dispararon desde el comienzo del torneo y, para los partidos frente a Argelia, Austria y Jordania, era muy difícil encontrar boletos por menos de 2.000 dólares. La historia se repitió en los 16avos de final contra Cabo Verde, en Miami, donde los valores volvieron a mantenerse por las nubes hasta pocas horas antes del encuentro.
Los precios comenzaron a bajar con el Mundial en marcha
Lo llamativo llegó a partir de los octavos de final. Contra todos los pronósticos, la reventa comenzó a ofrecer entradas entre 1.000 y 1.500 dólares, una cifra considerablemente menor a la que se manejaba en la primera fase de la Copa del Mundo. La demanda seguía siendo muy alta, aunque el mercado empezó a mostrar otro comportamiento.
Los cuartos de final fueron más accesibles en la reventa de entradas
La sorpresa fue todavía mayor en los cuartos de final. A pesar de tratarse de una instancia decisiva, muchos hinchas argentinos consiguieron tickets entre 500 y 1.000 dólares, valores inferiores a los registrados durante los primeros partidos del certamen. Una de las razones fue la eliminación de Colombia, que provocó que numerosos aficionados cafeteros pusieran sus entradas a la venta y aumentara la oferta para el encuentro en Kansas City.
En un Mundial donde la pasión parece no tener precio, el mercado de la reventa terminó ofreciendo una curiosidad inesperada. Lejos de aumentar con el paso de las rondas, las entradas para ver a la Selección Argentina comenzaron a bajar de valor. Una paradoja que pocos imaginaban cuando arrancó la Copa del Mundo y que terminó beneficiando a muchos hinchas que soñaban con seguir al equipo de Lionel Scaloni hasta las instancias decisivas.

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