Gastón Recondo, compañero y amigo del gran Jorge Guizburg. Juntos, compartieron durante muchos años “Mañanas Informales”, uno de los programas más divertidos y recordados de nuestra televisión. Vermouth Deportivo dialogó mano a mano con el periodista, recordando anecdotas de Jorge dentro y fuera de cámara. Palabra autorizada para describir a uno de los más grandes humoristas, quien dejó una huella imborrable en todos y cada uno de los argentinos.
Vermouth Deportivo: Lo primero que te pregunto sobre Jorge, ¿en qué año lo conociste?
Gastón Recondo: La primera vez que lo vi fue cuando vino a “Mar de Fondo”, en el 2003. Después estuvimos desde un programa de radio con Monica y Cesar, yo en el estudio y él salía por telefono, un sabado a la mañana. Un día me llamó, cuando él estaba escribiendo su columna para Clarín y necesitaba una información de los Juegos Olímpicos y me acuerdo como si fuera hoy. Me llamó y yo nunca en mi vida había hablado a solas con él. Ese mismo 2004 hice un movil de Vélez para un programa que hacía Fantino en América. El año anterior había venido a “Mar de Fondo”,producido por Marcelo Palacios, que era muy amigo de Daniel Comba, que era muy amigo de Jorge. Ese día yo charle con él en el estudio pero no es que vino porque yo lo invitara… Recién en el 2005 fue cuando lo empecé a ver todos los días que fue cuando empezamos “Mañanas Informales”.
VD: Se conoce como era Jorge con las cámaras prendidas, pero ¿cómo era Jorge fuera del aire?
GR: Jorge fuera de cámara era un nene que quería hinchar las pelotas todo el día, que le encantaba hacer jodas, muy poco cuidado con el léxico que utilizaba pero que no quedaba desagradable, diciendo guarangadas y sin quedar obseno. Era muy generoso, un tipo muy atento y muy pendiente de lo que le pasa a la gente con la que trabaja y que se notaba que estaba pensando todo el tiempo en 4 cosas a la vez, pero efectivamente, sin quedar fuera de alguna de las 4 cosas por pensarlas a la vez. No se como hacía pero podía estar en su cabeza resolviendo 4 cosas a la vez.
VD: ¿Qué significó paara vos “Mañanas Informales”, donde compartiste varios años con Jorge?
GR: Para mí “Mañanas Informales” fue un quibre en mí como persona. Yo antes de “Mañanas Informales” y sobre todo antes de Jorge, no era de escuchar en las discusiones sino que siempre quería tener razón, imponer mi idea y no me tomaba el espacio para prestar atención a lo que estaba diciendo la otra parte. El programa me enseñó eso, además de haber conformado un grupo de trabajo y humano increíble. Los que conocían a Jorge desde antes del programa, y luego yo coincidí con eso, decían que era una obseción para él, tener un tan buen equipo de trabajo, por eso estaba tan pendiente de lo que pasaba al aire, pero también de lo que pasaba fuera del aire. No se le escapaba detalle, nunca.
VD: Hay un día que pasó a la historia televisiva, que es el día que Jorge se afeita el bigote que llevó durante muchos años, donde el responzable fuiste vos en esa apuesta que hicieron. ¿Qué recuerdo tenés de ese día? (NdeR: Jorge y Gastón realizaron una apuesta, en donde Gastón Recondo debía hacer dieta y llegar a un peso establecido. Si lo lograba, Jorge se afeitaba el bigote. Si fracasaba, debía colocarse la camiseta de Boca)
GR: Cada vez que cumplo años me voy a acordar, porque era el día que cumplía años y me dejó un muy lindo recuerdo. Para mí significó un esfuerzo muy grande y a su vez una lección, porque yo le ofrecí ponerme una pesa en el bolsillo y dar el peso. En nuestra apuesta había un parentesis entre 83 y 85 kilos en el que yo no me ponía la camiseta de Boca ni tampoco él se afeitaba. Yo le dije que iba a dar bien en el peso porque estaba pesando 82,700 y le ofrecí ponerme una pesa, pero me dice “-¡No! Si perdí, perdí. ¿Qué voy a hacer?” y Andrea (NdeR: su esposa) le decía: “-¡No, pará! ¿Para qué te vas a afeitar?”. Cuestión que cuando me pesé ya había bajado 400 gramos más, en el medio del programa, porque no tomaba ni agua y estaba deshidratándome, como los boxeadores. Y nada, quedó muy divertido también porque ese día había ido Roberto Giordano, Leo Sbaraglia y todo fue muy gracioso. Generó tanta expectativa que a las 12:15 hs. del mediodía estabamos en 20 puntos de raiting, algo que no pasa en televisión abierta nunca, donde al mediodía haya 20 puntos en un canal de televisión.
VD: En cuanto a lo deportivo, ¿cómo me podés describir lo que Jorge sentía por Vélez?
GR: Era mucho. Vos entrabas a la casa de Jorge y tenía fotos con su familia, con sus premios, con Woody Allen y con la Copa del Mundo de Vélez. Para él, Vélez era, no todo porque siempre fue un obsesivo de trabajo, pero realmente era muy importante para él, y a Jorge le importaba mucho todo lo que pasaba en Vélez. Antes de que el falleciera, hicimos un asado en su casa porque Diego Maradona quería verlo y me invitaron porque a Jorge le gustaba que yo fuera a la casa a hacer asados. Entonces hicimos una cena, en la que vino Diego con quien entonces era su pareja y fue la primera vez que salieron Diego y Verónica fuera de la casa. En Vélez querían que Hugo Tocalli sea el nuevo director técnico, entonces Diego Comba, quien también estaba, lo invitó a Raúl Gámez y le pidieron a Diego una mano para convencerlo de dirigir a Vélez. Entre Diego y Jorge convencieron a Tocalli para que sea el técnico de Vélez. Asi que imaginate todo lo que era Vélez para Jorge que lo tenía a Diego ahí comiendo en su casa, junto con otras 15 personas en la mesa, y le importaba que Tocalli dirija a su club, a Vélez.
VD: Es de público conocimiento que vos sos hincha de River, y Jorge fanático de Vélez. Cuando jugaban River-Velez, ¿había apuestas de por medio?
GR: No, no hacíamos apuestas, pero él me decía que le tenía más bronca a River que a Boca. Y era algo lógico porque a Vélez siempre le iba peor con River que con Boca, entonces yo lo cargaba con eso. Pero en algún cumpleaños caía Carlos Bianchi y ahí yo perdía porque Bianchi entre Vélez y Boca me dejaba sin palabras. Cuando se me juntaban los dos y se me complicaba… Jorge era muy futbolero, muy argentino en lo que es el folklore del gaste, siendo muy gastador, haciendo chistes todo el tiempo. Se bancaba las bromas, pero a su vez lo enojaba y después te hacía una peor. Jorge era muy divertido.