En el «Aviva» Stadium de Dublin, el Ejército Verde le jugó de igual a igual al líder del grupo B4 de la Liga de Naciones de la UEFA. Los dirigidos por Stephen Kenny mejoraron su imagen respecto al empate con Bulgaria y la derrota frente a Finlandia, para rescatar un 0 a 0 casi inmerecido frente a los Dragones Rojos del histórico Ryan Giggs.
Gales, bajo las conducción técnica del ex Manchester United de Inglaterra, se mantuvo en lo más alto del grupo pero dejó dos puntos en el camino frente a la República de Irlanda que mereció mejor suerte pero debió conformarse con el reparto de unidades que, al menos, no los deja en zona de descenso a la tercera categoría del viejo continente.
Sacando un buen remate de Harry Wilson que desvió con creces el histórico, Darren Randolph, la visita debió soportar varios intentos del dueño de casa que en el capítulo inicial presentó con vehemencia. Los dirigidos por Kenny contraron con dos buenas ocasiones, una que le sacó astillas al travesaño, y la otra que se trató de un lindo zapatazo de Robbie Brady desde la medialuna que parecía colgarse de un ángulo y se perdió por línea de fondo.
En la complementaria, el Ejército Verde fue por más y contó con las más clara de dicho período en la cabeza de Daryl Hogan. Llegando al cuarto de hora final, el testazo del volante ofensivo local fue despejado prácticamente en la línea cuando Wayne Hennessey estaba prácticamente vencido. Claro que después el dueño de casa se complicó sólo cuando Anastasios Sidiropoulos expulsó a James Mc Clean por doble amarilla. Y allí, la estretegia, fue cuidar el cero y dejar de buscar el primer triunfo de esta temporada en la UEFA Nations League.
La República de Irlanda hizo méritos para ganar pero no pasó del 0 a 0. Finlandia, que derrotó a Bulgaria, quedó sumamente agradecido por esa parda para soñar con dar pelea arriba. Y, mientras tanto, Gales mantuvo el invicto en una tarde para el olvido no tan lejos de casa pero en el siempre difícil «Aviva» Stadium de Dublin.