HURACÁN 0 – BOCA JUNIORS 0: NO ERA EL DÍA PARA JUGAR

La noche dominical de Parque Patricios fue más para dormir que para ilusionarse con un partido de fútbol. Huracán y Boca hicieron una demostración para el olvido y empataron sin goles en el Tomás Adolfo Ducó. Escasas emociones, demasiadas pelotas divididas y ningún rebelde para cambiar el rumbo del encuentro que sabía perfectamente su futuro.

El Globo logró que se jugara a su ritmo: balón dominado, intenciones de atacar por las bandas y un rival sedado, casi inofensivo a pesar de los grandes nombres. Las ocasiones de peligro no abundaron, sólo se crearon disparos desde afuera del área pero contados con los dedos de una sola mano. Wilmar Barrios volvió a lucirse en el mediocampo del Xeneize y junto con Esteban Andrada (no por grandes atajadas sino por su seguridad) fueron de lo mejor de los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto. La búsqueda constante del Quemero mostró una buena performance defensiva y una leve superioridad en el juego que no bastó para modificar el marcador.

Si el primer tiempo fue malo, el segundo resultó peor. La excusa del campo de juego (estaba mejor que contra River) no valía para el horror futbolístico. Federico Mancinelli tuvo la más clara con un cabezazo cruzado que salió desviado por el segundo palo y Patricio Toranzo se animó de mitad de cancha pero no sorprendió a Andrada. Todo lo demás sobró. Ni el ingreso de Wanchope Ábila (ovacionado por los hinchas en el Ducó) y Edwin Cardona mejoraron el flojo nivel del equipo del Mellizo en un partido en el que Pavón y Zárate ni aparecieron.

No era un día para jugar. El cero a cero estuvo predestinado desde el inicio. A pesar de las intenciones del Globo, el resultado le quedó bien al duelo. Huracán y Boca aburrieron a la gran cantidad de fanáticos que visitaron el Palacio.

 

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.