Foto: Clive Brunskill/Getty Images

Hervé Renard, el verdugo inesperado de Argentina

Ramiro Ohana noviembre 22, 2022


El entrenador francés le sacó provecho al fuera de juego y desconcertó a la Albiceleste, que volvió a caer en un debut mundialista por primera vez desde 1990.

No creo que pasemos a la siguiente ronda, pero estamos para luchar contra los pronósticos”, dijo Hervé Renard en la previa del partido contra Argentina. El entrenador de Arabia Saudita no solo hizo historia esta martes al derrotar por 2-1 al último campeón de América sino que además le puso un broche de oro a su largo y extenso currículum por el fútbol africano.

A sus 30 años, decidió colgar los botines tras no destacarse como profesional, llegando incluso a compartir vestuario nada más y nada menos que con Zinedine Zidane en el AS Cannes, club para el cual jugó entre 1983 y 1990. Sin embargo, hay que centrarse en el SC Draguignan, último equipo de su desapercibida carrera como futbolista y al que consiguió volver, pero como entrenador.

Previo a su paso al banco de suplentes, Renard se buscó la vida fuera de las canchas y terminó subido a un camión de basura. Se levantaba a las tres de la mañana para poder seguir con el día a día y también llegó a formar parte del personal de limpieza en varios edificios de su Francia natal.

Pero el fútbol volvería a tocarle la puerta. En 1999, Renard tomó las riendas del SC Draguignan y lo llevó de la sexta categoría francesa a la cuarta en apenas dos años. Así empezó su epopeya como director técnico y su exótica aventura como entrenador para alcanzar el punto cúlmine de su trayectoria en Arabia Saudita. Lo que vivió hoy Argentina en el Estadio de Lusail se remonta a años de trabajo y una interminable travesía digna de un trotamundos por parte del galo.

Su gran estreno en la banda hace ya más de dos décadas llamó la atención de su compatriota Claude Le Roy, otro técnico con basto recorrido dirigiendo selecciones africanas. Se sumó como su ayudante cuando Le Roy se convirtió en el entrenador del Guizhou Renhe chino. Fueron dos años en el país asiático donde logró buenos resultados y sumó experiencia en una primera división.

En su regreso a Europa, la dupla francesa se hizo cargo del Cambridge Union de la cuarta división inglesa, pero los resultados no fueron los esperados y Le Roy abandonó al equipo, dejando a Renard como entrenador principal. Sin embargo, a él tampoco se le dio en el distrito universitario y decidió partir al Nam Dinh de Vietman, donde apenas dirigió algunas semanas para luego pasar al AS Cherbourg de la tercera división de su país.

Las categorías inferiores no parecían ser el fuerte de Renard, que volvió a reencontrarse con Le Roy en Ghana, cumpliendo ambos los mismos roles que hace unos años atrás. África le dio una oportunidad que ningún otro continente: campeonar. Zambia lo contrató en 2008 y al año siguiente obtuvo el tercer puesto en la Copa África, torneo que le daría revancha en 2012, previo a un corto paso por la Selección de Angola en donde no le pagaron, tras vencer en la final a la Costa de Marfil de Didier Drogba.

El éxito se consumó con un antiguo rival, ya que en 2014 los marfileños decidieron contar con sus servicios con un único objetivo: conseguir el trofeo que el propio Renard les había sacado hace dos años. Y como si el título estuviera hecho a su medida, en 2015 se convirtió en el primer entrenador en ganar este torneo con dos selecciones distintas.

Dos coronaciones en apenas tres años hicieron que el Lille le diera una oportunidad de oro en la Ligue 1 pero, al igual que su presencia en otros clubes, los resultados no se dieron y solo pudo dirigirlo seis meses. El fútbol africano reapareció y Marruecos se permitió soñar en 2016 con su reaparición en un Mundial después de 20 años. Y así fue, la selección marroquí dijo presente en Rusia 2018.

Pero su participación no fue de las más exitosas. Apenas un punto en tres partidos para quedar afuera en fase de grupos y así despedirse del equipo tras la cita mundialista y una pronta eliminación en la Copa de África a mediados de 2019. Ya apodado como el Mago Blanco, por sus éxitos en África, Renard desembarcó en Arabia Saudita, donde rápidamente se guardó el corazón de los saudíes -y la renovación hasta 2027- al conseguir la clasificación para el Mundial de Qatar.

Con su camisa blanca entallada como atuendo de cábala y su cabellera rubia intacta, Rendard salió a jugar el primer tiempo contra Argentina con una estrategia arriesgada pero efectiva: adelantas sus líneas y dejar en fuera de juego tanto a Lionel Messi como a Ángel Di María y Lautaro Martínez. El planteo funcionó. Si bien recibieron un gol de penal, a la Albiceleste le anularon hasta tres goles que hubieran sentenciado el partido.

Nos encanta cuando se olvidan de nosotros desde fuera. Esto nos gusta, que nos consideren como el equipo más pequeño. No nos importa. En los Mundiales hay sorpresas y esa es la mentalidad que tenemos”, aseguró Hervé en la previa y para el segundo tiempo sucedió lo impensado. Dos goles de Arabia Saudita en apenas cinco minutos para dar vuelta el resultado y provocar uno de los batacazos más importantes de los últimos tiempos, que le dieron a Argentina su sexta derrota en un debut mundialista y la primera ante un equipo asiático en una Copa del Mundo, además de perder un invicto de 36 partidos.


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