
El Sojero ha sido uno de los clubes más pujantes y que más escalones trepó en el nuevo milenio. Fundado en agosto de 2011, pasó meteóricamente a ser parte de la segunda categoría del fútbol argentino. Sin embargo, su fundador, Bernardo Grobocopatel, empieza a decirle adiós a Agropecuario.
La dura derrota ante Atlético Rafaela fue uno de los condicionantes. Por más que lo venía masticando hace tiempo, fueron varios los aspectos que condujeron al empresario a redactar una carta con sabor a despedida. Y si él marcha, la incógnita pasará por dónde acabará la entidad de Carlos Casares.
En su historia han logrado muchos resultados positivos. Uno de los más resonantes, posiblemente, fue una victoria ante Racing en Copa Argentina. Sí, increíblemente, el club del cual es fanático Grobocopatel fue derrotado por la institución que él mismo fundó.
Con una sentida carta, Bernardo Grobocopatel empieza a decirle adiós a Agropecuario
En una misiva que publicó en redes sociales, el líder del Sojero dejó un mensaje misterioso. No dijo que renunciará ni tampoco que cerrará para siempre las puertas. Eso sí, sus palabras contuvieron un profundo sentido de punto final.
Grobocopatel tituló a su publicación «Donde empieza el adiós». Y entre los fragmentos dejó frases que han impactado fuerte en el mundo del fútbol. Entre ellas redactó: «Hay cosas que, sin hacer ruido, empiezan a despedirse. Cuesta decirlo así, tan simple».
El fundador de Agropecuario siguió: «Este club fue mi vida. No una parte, la vida entera. Lo sostuve con todo lo que tenía, sí, pero lo que más duele no es eso. Duelen los años que no vuelven, la familia que esperó en silencio, los abrazos que fui dejando para después. Y ese después que, muchas veces, nunca llegó».
El empresario añadió: «La vida es una sola. Y yo la entregué a este sueño. Un sueño para la ciudad que muchos no supieron ver, que otros no entendieron, pero también hubo quienes sí». Y le agradeció allí a los que acompañaron cuando el proyecto estaba en cero.
Luego expresó: «Empiezo a despedirme. No por falta de amor. Nunca fue eso. Empiezo a despedirme porque hay cosas que, cuando se sostienen solas, terminan quebrando en silencio a quien las sostiene. Me llevo el ruido de la cancha vacía, las primeras veces, las risas, las voces que sí alentaron».
Finalmente, Grobocopatel sentenció: «Ojalá algún día se entienda lo que hubo acá. Lo que se intentó. Lo que se dio, incluso cuando no alcanzaba. Porque cuando algo así se termina, no se pierde solo un club. Y aunque empiece a despedirme, aunque ya no esté, quizás alguien más llegue a ocupar este lugar, ojalá lo siga haciendo en mi ciudad».
El fundador de Agropecuario, en su extensa carta publicada en redes sociales, terminó cerrando: «Y si alguna vez alguien pregunta qué fue todo esto, no digan un club. Digan que fue una vida intentando convertirse en algo que valiera la pena».
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