Era un partido de alto riesgo y todos los que iban a concurrir al estadio estaban avisados que algo raro podía ocurrir. Los ultras de las Águilas Blancas y los fanáticos de los Tres Leones se cruzaron en las calles de Gelsenkirchen y se dieron duro.
Lo que era una mañana tranquila en el norte de Alemania continuó con exceso de bebidas alcohólicas y en una típica riña callejera. Lo cierto es que tanto los hinchas de Serbia como los de Inglaterra compartían sin problemas la jornada hasta que volaron sillas, mesas y hubo heridos.
Según reportó The Guardian, fueron los hooligans quienes irrumpieron en un bar donde se encontraban los balcánicos. La policía intervino cuando ya había gente sangrando y las veredas era una colección de objetos arrojados por todos lados.
Foto: Captura de @centregoals
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