Ha comenzado una edición más del Master de Augusta, el torneo con más ‘glamour’ del mundo del golf y que se disputa siempre durante el primer fin de semana de abril, dado que es el momento en el que afloran las plantas y arbustos que dan nombre a cada uno de los 18 hoyos de la cancha y que en conjunto a una variada gama de verdes alfombras de distintas densidades, texturas y espesores, conforman un paisaje edénico.
Sólo por invitación se llega a ser socio de Augusta National Golf Club, a tal extremo es su exclusividad que se desconoce el número exacto de socios, siendo Dwight D. Eisenhower el único presidente de los Estados Unidos que llegó a poseer tal membresía y solo tres golfistas profesionales tienen su credencial.
Augusta es el único de los cuatro torneos grandes que se celebra siempre en el mismo sitio y a su vez, el que mantiene las tradiciones más asentadas. La más famosa de ellas es honrar al ganador con una chaqueta verde pero a su vez, hay otras no tan conocidas para el público en general, entre otras, el último campeón ofrece la cena de bienvenida a los ganadores anteriores del Master, rito que en esta ocación le correspondió al español Sergio García. Otro clásico es el «Par 3 Contest», el concurso de pares 3 de Augusta, acontecimiento que se lleva a cabo el miércoles previo al inicio oficial del certamen y en el cual se ejecuta el disparo de salida al primer «grande» del año golfístico, un evento único dentro del deporte profesional, en el que los jugadores disfrutan junto a sus familias viviendo sensaciones ḿuy entrañables, siendo el legendario Tom Watson quien se llevó el triunfo en esta ocasión.
Ser ganador del Masters otorga una suerte de título nobiliario vitalicio en el mundo del golf, un ambiente que venera como pocos a sus leyendas. Aquel que se consagra en Augusta tiene garantizada por el resto de su vida la participación en el torneo y le asegura un lugar en los otros tres torneos grandes por los siguientes cinco años. Esta condición es la que le permite al cordobés Ángel Cabrera tener su lugar en la lista de participantes, aunque hace tiempo que no está en los primeros planos. Hace ya tres temporadas que perdió tu tarjeta y los resultados lejos estuvieron de aquellos años de esplendor. El «Pato» conquistó Augusta en el año 2009, además en 2011 salió a jugar la última jornada en el grupo final junto a Rory Mc Ilroy y fue segundo en la edición 2013, cayendo ante el australiano Adam Scott en el segundo hoyo del desempate. Su salida desde el tee ya no tiene el alcance de otros tiempos y, su rendimiento, ultimamente ha bajado considerablemente pero habitualmente se siente cómodo en este campo. Incluso su reconocida experiencia son aspectos que pueden aportar favorablemente para el único argentino en esta edición.
Pese a a ser un torneo muy longevo (data del año 1934), sólo diecisiete golfistas han conseguido al menos dos triunfos en Augusta pero repetir la victoria en años consecutivos es un acontecimiento mucho menos habitual, tal es así, que el sextuple campeón Jack Nicklaus, el inglés Nick Faldo y Tiger Woods, cuatro veces ganador aquí, lo han logrado en toda la historia. Sergio García viene con la ilusión de revalidar su título y sumarse a este tridente, para eso llega con el aval de ya haber consiguido dos trofeos y ubicarse dentro del top díez en otros siete torneos luego de consagrarse en la edición 2017.