El Coliseum Alfonso Pérez, por la fecha 28 de La Liga Santander, fue testigo de la vuelta de José Bordalás al estadio que lo tuvo al frente por cinco temporadas. A ninguno de los dos le sirve el empate, el conjunto Azulón mira los puestos del descenso de reojo. Mientras que el Che comienza a ver de lejos los puestos europeos, aunque su objetivo es la final de la Copa del Rey.
Desde el comienzo del partido se observaron dos formaciones muy parecidas, con cinco defensores por lado y mediocampos nutridos de jugadores para luchar en el centro del escenario. Los primeros minutos estuvieron muy cortados por varias faltas cometidas, pero que el árbitro Guillermo Cuadra Fernández no consideró meritorias de amarilla.
La primera jugada de peligro fue una buena jugada de Sandro Ramírez. El ex Barcelona le sirvió el remate a Ener Ünal, quien no logró superar al arquero Mamardashvili. Para el equipo Che, la situación más clara fue un remate de Bryan Gil que se marchó cerca del arco. Ningún equipo hizo méritos suficientes para romper el empate en los primeros 45 minutos.
La segunda parte continuó con el mismo guión que su antecesora, con muy pocas jugadas claras, y con más errores que otra cosa. El juego parecía encaminado a un 0-0 cuando a los 25’ el VAR se hizo presente. Un rechazo del arquero Che encontró en su camino a Borja Mayoral, el ex Roma y Real Madrid se cubrió el cuerpo con las manos por delante y la pelota ingresó al arco. Tras varios minutos llegó la confirmación y el marcador volvió a las tablas.
El partido terminó con nueve minutos agregados, pero ni siquiera eso fue suficiente para la apertura del tanteador. El mejor resumen posible de este partido son las estadísticas: 11 amonestados, 39 faltas entre los dos equipos y 9 cambios. A fin de cuentas, quienes perdieron fueron los espectadores de este encuentro.