GABRIEL BATISTUTA: UNA HISTORIA CELESTE Y BLANCA

El fútbol de hoy se ve inmerso en una constante repetición visual del deporte que nos apasiona: programas televisivos por doquier, reproduciones vía intenet hacen que, si uno se perdió algún evento un fin de semana, sea posible volver a disfrutarlo en cualquier otro momento gracias a la realidad en la que vivimos. Los goles de Messi, Agüero e Higuaín (por nombrar a algunos de ellos), son moneda corriente y los hemos visto infinidad de veces y en diferentes velocidades. Cuando el Bati rompía redes en Italia, no había tanta variedad como si la hay ahora; había que despetarse un domingo a las 8 de la mañana para poder verlo salir a la cancha con la camiseta violeta y el 9 en la espalda.

Hoy, con la falencia de títulos a nivel de selección, seguimos vanagloriando a aquellos obtenidos en la Copa América de los años 1991 y 1993, en donde el Bati forjó esa historia imborrable de las retinas de todos los argentinos. Aquella dupla con el Cani en el primero de los títulos, o los goles contra México en la final del ’93. Las comparaciones son odiosas, es cierto; pero en el inconsciente siempre estará el «Bati lo hacía…».

Se cansó de no conseguir títulos con su amada Fiorentina y partió a la capital de Italia para conseguir lo que siempre anheló: un Scudetto. Totti, Samuel, Montella, entre otros, formaron parte del único título que conquistó en el viejo continente. Las continuas lesiones impidieron que los últimos momentos del Batigol hayan sido con gloria, como su historia lo ameritaba.

Aquella Copa del Mundo de 1994, con el mejor tridente de la historia (Maradona, Canniggia y Batistuta) merecía otro final, o el palo frente a Holanda en los Cuartos de Final de la Copa del Mundo de 1998, o la temprana eliminación en el 2002. No nos merecemos que el último recuerdo de Batistuta sea con lágrimas en los ojos en un banco de suplentes, en lo absoluto.

Es, fue y será recordado como uno de los mas grandes delanteros que alguna vez vistió la celeste y blanca, tenga o no récords… Tenga o no títulos… A sus 49 años, y habiendose retirado hace mas de 10, nadie todavía ha podido ocupar su trono; sus goles y sus festejos todavía siguen formando parte del inconsciente colectivo de cada uno de los argentinos.

Acerca de Matias Miano 169 Articles
Nació en febrero de 1982 con una pelota pegada al pie. Jugó toda su vida al fútbol. Antes de ser anotado en el Registro Civil, ya le decían «Tute». Gran asador. Fanático de La Renga. Virtuoso de la escritura. Por gente como él no es necesario ser periodista; sólo se necesita tener pasión por algo.
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