Editorial: Lo de Los Andes fue «Lomas» correcto

Marcelo Patroncini junio 1, 2022


Siglo XXI y continúan sucediendo cosas inexplicables. La Copa Argentina volvió a jugarse la década pasada y fue un verdadero acierto para el fútbol en general. No obstante, entre la poca importancia que le dieron ciertos clubes y la falta de calendario para algunos compromisos, el evento fue perdiendo el brillo que merece tener. Lo que pasó entre Tigre y Los Andes, ha sido una muestra de ello.

Faltaba completarse un encuentro de los 32avos de final y allí esperaban tanto el Matador como el Milrayitas. Buscar una explicación a semejante demora podría decantar en el poco descanso que tuvo el conjunto de Victoria, el trajín del conjunto de Lomas de Zamora, o lo que gustasen colocar como excusa para llegar al 1 de junio sin que haya rodado la pelota.

Una buena manera de solucionar esto sería organizando los calendarios como sucede en Europa pero la marquesina de los grandes muchas veces no lo permite y, la falta de previsibilidad de otros torneos, tampoco. Más allá de eso, lo que pasó entre Tigre y Los Andes nada tuvo que ver con que se haya dilatado este encuentro sino con muchas aristas que llevarían varios párrafos por desmenuzar.

El encuentro se agendó para el 1 de junio, el mismo día que estaba marcado para que se lleve a cabo la Finalissima entre Argentina e Italia en Wembley. Este partido internacional tenía fecha confirmada por FIFA hace un par de meses por lo cual no cayó de sorpresa. Tal vez, corriendo un día el cruce entre el Matador y el Milrayitas se solucionaba todo.

Como las semifinales de la Copa de la Liga se jugaron en Lanús y en Huracán con público de ambas parcialidades, los organismos de seguridad de la provincia de Buenos Aires levantaron la prohibición que regía sobre Copa Argentina. Los organizadores, en febrero de este año, tuvieron que buscar nuevas provincias y escenarios ante la negativa que ponían los agentes encargados de velar por el cuidado del público.

Una vez que se jugó Boca – Racing en La Fortaleza, todo eso quedó en el olvido. La provincia de Buenos Aires, esa tardenoche de sábado pasó de Kosovo a Suiza en un parpadeo. Las condiciones estaban totalmente garantizadas y, lo mismo, sucedería con el Tigre – Los Andes que finalmente no se jugó en cancha de Lanús (y tampoco en la de Morón).

El Municipio, un día antes del pleito por 32vos de final de la Copa Argentina, expresó que no estaban dadas las condiciones para brindarle seguridad a los vecinos. Los hinchas, de ambos equipos, ya estaban en las sedes sociales comprando los tickets para el encuentro que se jugaría en poco más de 24 horas. Lo que pasó después es historia.

Los Andes se negó a presentarse en un estadio a puertas cerradas. Tigre hizo caso omiso y viajó hasta la cancha del Deportivo Morón. Claramente el partido no se jugó. El papelón ya estaba armado y, los responsables, seguramente muy cómodos en sus domicilios con las pantuflas puestas y las nalgas contra la estufa. Total, el hincha, no necesitaba de ninguna salamandra. Ya estaba caliente desde el día anterior.


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