FORMULA UNO: FANGIO, REY DE MÓNACO

El 21 de mayo de 1950, en la segunda carrera de la historia de la Fórmula Uno, Juan Manuel Fangio se impone en el Gran Premio de Mónaco constituyéndose en la primera victoria en la máxima categoría del automovilismo mundial.  

La rotura del motor de su Alfa Romeo obligó a Juan Manuel Fangio a abandonar la primera carrera del calendario inaugural de la Fórmula Uno cuando, a nueve vueltas del final, venía disputando el liderazgo con Nino Farina en Silverstone, Gran Bretaña, pero un par de semanas más tarde, el balcarceño tendría revancha a orillas del Mediterraneo en el circuito callejero del principado de Mónaco.

Debido a las características del circuito y el ancho de la pista, sobre 54 autos inscriptos, solo los veinte mejores tiempos de clasificación formaron parte de la grilla de largada el día de la carrera. Fuertes ráfagas de vientos azotaban ese domingo sobre la costa monegasca y el mar embravecido respiraba tempestades. Partiendo desde la pole, el “Chueco” mantuvo su posición y, tras la primera curva a la derecha, quedó al frente del pelotón. Instantes posteriores a que la Alfetta del argentino pasase por Tabac en la vuelta inicial, una ola superó el muro de contención arrastrando al auto de Nino Farina hacia el paredón dejándolo detenido en medio de la pista. José Froilán González que venía en la cuarta colocación, embistió al italiano y otros ocho bólidos colisionaron en cadena. El tanque de combustible de la Maserati del arrecifeño se dañó con el impacto, comenzó a derramar gasolina y con un principio de incendio, rápidamente también debió abandonar, quedando en carrera tan solo la mitad de los competidores.

Próximo a completar el segundo giro, Fangio, muy perspicaz y astuto, observó que los espectadores no estaban enfocados de frente aguardando el paso de los vehículos sino que miraban hacia otro lado, por lo que intuyó que algo había sucedido a la salida de Tabac, es así que disminuyó casi a cero la velocidad, acción que sumado a su sagacidad para conducir, le permitió sortear sigilosamente el conglomerado de autos y auxiliares que se encontraban desparramados sobre el trazado y continuar su camino. El dominio del argentino ese fin de semana en Montecarlo fue abrumador, consiguió el mejor registro en clasificación, hizo el récord de vuelta y, liderando la prueba final de principio a fin, tras girar las cien vueltas al circuito en poco más de tres horas de carrera, vio caer la bandera a cuadros que le daba el primer triunfo en un Gran Premio de Fórmula Uno, nada menos que en el principado de Mónaco.

Juan Manuel Fangio documentaba con tinta indeleble una de las primeras páginas de su gloriosa trayectoria, eran los albores de quien, luego de otras veintitrés victorias, cinco títulos e infinidad de números epopéyicos, se transformaría en un verdadero mito, una auténtica leyenda. Hace setenta, el Chueco de Balcarce comenzaba a tallar cual petroglifo su colosal figura en la más glamorosa competencia del automovilismo mundial y la historia grande del deporte argentino.

Acerca de Javier Dispaldro 2597 Articles
Acuariano desde febrero de 1976. Nació con un amor casi enfermo por el deporte, desde chico se refugió en la escritura e inesperadamente, ya adulto, pudo combinar y disfrutar de esas dos pasiones. El turismo aventura es otro de sus cables a tierra y Cortaderas su lugar en el mundo.