En una noche fresca en el Mario Alberto Kempes, La T y Los Cuervos no pudieron quebrar el cero y se repartieron los tantos en lo que era un partido clave para no perderle pisada a River. El encuentro contó con la presencia de ambas parcialidades, como es de costumbre cuando Talleres recibe a uno de los grandes de La Capital del país.
Talleres quiso patear el tablero desde el vestuario, ya que su técnico, Gandolfi, hizo cambios en el esquema que todavía no había utilizado a lo largo de este torneo: sacó a un volante para el ingreso de Nahuel Bustos, retrasando a Rodrigo Garro que jugó prácticamente de doble cinco junto a su tocayo Villagra. Esto comenzó dando resultados al equipo de La Docta y Bustos lo estaba aprovechando apareciendo a las espaldas de la línea media de San Lorenzo. Pero Insua pudo notar rápido esta falencia defensiva de su equipo y corrigió ipso facto.
Fue el mismo Nahuel Bustos quien tuvo la primera jugada de peligro. Tras presionar a Gattoni, le quitó la pelota y quedó mano a mano con Batalla, quien muy inteligentemente le impidió al delantero que lo gambetee y lo obligó a tirar rápidamente. Por suerte para los azul y grana, el tiro se fue desviado a pocos centímetros del palo izquierdo.
Ambos equipos se habían estudiado mucho y se podía apreciar. San Lorenzo defendía a Talleres anticipando los pases, lo que impidió el juego asociado que lo caracteriza, dejándolo casi sin opciones de generar peligro real.
El segundo tiempo comenzó siendo dominado por los de Boedo, que controlaban a su gusto y semejanza el ritmo del partido. Gandolfi supo ver que su equipo se estaba quedando atrás y movió el banco: metió a Barrera, Depetri y a Alves, que ya había ingresado en el entre tiempo, pero que también fue clave para devolverle el dinamismo que le faltaba a su equipo. Gracias a esto, el partido tomó otro color, Talleres pisó el acelerador y pasó de ser dominado a dominador.
La jugada más importante llegó a los 79 minutos, cuando Augusto Batalla, que ya venía muy errático, con la intención de rechazar un tiro de esquina, impactó con su puño la cabeza del juvenil tallarín, Diego Barrera. Rapallini lo vió y no dudó en sancionar penal. Como era de esperar, fue Michael Santos, el goleador albiazul quien tomó la pelota y se hizo cargo. Un remate fuerte pero muy centrado y con escasa altura que fue tapado con los pies por el mismo Batalla para enmendar su error.
La última del partido la tuvo El Ciclón de la mano de Vombergar, que tras un pase exquisito del cordobés Maroni definió frente a Guido Herrera que tapó el remate con su pierna y demostró porque es una de las piezas clave para este Talleres.
Ambos equipos podrían haber ganado pero el empate fue lo más justo. Quien se alegra con este resultado es River, que sigue tomando ventaja y ya se encuentra a 6 puntos de su escolta.
Con este resultado San Lorenzo quedó en segunda posición y recibirá a Platense en la próxima fecha. Mientras que Talleres continua tercero por diferencia de goles pero empatado a puntos con tres equipos más, entre los que se encuentra su clásico rival, Belgrano. Por la próxima fecha visitará a Estudiantes en busca de seguir en los puestos altos de la tabla y con el principal objetivo de clasificar a la Copa Libertadores