El fútbol moderno se ha guiado por resultados. Poco ha importado si un equipo ganó la Champions League hace poco o si el otro se impuso por vez primera en un título local. Tanto Chelsea como Leipzig han destituído a sus entrenadores después de las caídas en la primera fecha de la Champions League.
No fue sólo un mal resultado. Vale la pena aclarar que los procesos también se han ido desgastando y ni Thomas Tuchel, ni tampoco Doménico Tedesco, pagaron los platos rotos por trastabillar en el estreno de las competencias internacionales durante la temporada 2022/23.
El director técnico de los Toros Rojos de Alemania no empezó con el pie derecho en la Bundesliga. Cinco jugados y un sólo triunfo lo colocaron en la picadora de carne que se encendió cuando, en condición de local, perdió estrepitosamente por Champions League por 4 a 1 ante el Shakhtar de Ucrania.
Para Tuchel, la historia también terminó siendo cruel. Más allá de marchar sexto en Premier League y de haber sorteado los problemas dirigenciales del elenco de Londres, el tropiezo frente al Dínamo Zagreb en Croacia le terminó costando el puesto.
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