Hace exactamente tres años, Vermouth Deportivo tuvo la suerte de entrevistar a Eduardo Sacheri. El escritor y profesor de historia -tal como se autodefine en su cuenta de twitter- nos brindó una riquísima charla de casi cincuenta minutos en la cual no sólo se habló de fútbol. Teniendo en cuenta que el objetivo de ese encuentro era obtener material para nuestra revista impresa (finalmente la nota salió en la edición número 44, en agosto del 2012), gran parte de sus declaraciones quedaron afuera debido a cuestiones estrictamente editoriales y aún permanecen inéditas, incluso la última pregunta que se le realizó aquella mañana de invierno en un bar de Castelar.
Nos van a tener que disculpar, pero hoy, a 29 años del partido que disputaron Argentina e Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México, hemos decidido abrir el baúl de los recuerdos y rescatar aquella última pregunta para celebrar un nuevo aniversario de aquellos goles del mejor jugador de fútbol de todos los tiempos con las palabras del autor de una de las mayores odas a la epopeya maradoniana frente a los ingleses. Esto es lo que dijo Sacheri:
“No entiendo cómo todavía el 22 de junio no es feriado. Yo creo que no es bueno mezclar el deporte con la política, pero a veces se mezcla solo, y a veces no es que uno mezcla cosas que no deberían mezclarse sino que la vida las mezcla. Y me parece que, cuatro años después de la Guerra de Malvinas, con toda esa frustración y todos esos pibes muertos, se mezclaron.
Por suerte, en el 86 Argentina ya vivía en democracia. Por suerte había cosas que estaban viviéndose de otro modo, y de repente te cae ese partido de cuartos de final nada menos que contra los ingleses. Creo que la sensación era que ganar no te arregla nada de lo que perdiste, pero perder te empeora todavía más y te emputece la vida. Me parece que el gran milagro del 86, de ese 22 de junio, fue como detener las malas, esa avalancha de tragedias. Fue decir: ‘Acá en la cancha somos once contra once. Acá está el Diego. El primero te lo metemos con la mano para que te quieras morir, ¿ves lo que es que te afanen? Pero después de eso, esperá, porque no solamente te podemos afanar. Aparte de afanarte, mirá cómo se juega al fútbol en ese país perdido. Vos que lo inventaste esto, ¡mirá cómo aprendimos!’. Me parece que es un pequeñísimo ajuste de justicia.”