EDITORIAL: SELECCIÓN ARGENTINA: EL MUNDIAL ES OTRA COSA

  El mazazo que le dio España a la Selección dejó secuelas en la opinión pública y abrió interrogantes futbolísticos. El 6-1 abajo anotó al fútbol entre las preocupaciones de la agenda Argentina. Ni la política, ni la economía lograron tanto esta semana.

  En el planeta exitista, nada peor que darle argumentos con la pelota de por medio. El radar no siguió a Macri a la Rosada. Se fue con Messi a Madrid. Nos olvidamos de los políticos y ahora le exigimos a Sampaoli. Paremos la bocha, el equipo no está bien, pero es sólo una alarma de cara a la Copa del Mundo. Bajo ningún punto se puede convertir en un tema de estado.

  Capaz no es de tu gusto. Estás dudando de sus condiciones. Aunque yo prefiero no hacerle una crítica destructiva a Sampaoli. Le marcaría con  el resaltador amarillo a las cosas más importantes desde lo táctico, lo único reprochable. Este mal resultado, tal vez, sea el reflejo del proceso.

  Esa línea del tiempo tuvo una crisis en la AFA, tres seleccionadores y una angustiante clasificación a Rusia 2018. Las pinceladas de «Lio» en Ecuador depuraron todos esos virus que nunca se terminaron de ir.

  Es lo que hay. Con el tiempo de trabajo, el entrenador llegó a esto. Bastante hizo diría. Exámenes aceptables ante Brasil en los amistosos, triunfo versus Rusia, una buena prueba con Italia y un tropezón frete la “Furia Española”. Le tocó el peor de los test a la albiceleste porque la “Roja” es una sinfonía que toca la mejor melodía desde hace una década, con el brillo de la Casa Blanca y la Masía.

  A esta altura, ¿hasta qué punto es pecado ser Messi-dependiente? ¿tan rápido nos olvidamos que antes frotábamos la lámpara para la aparición de un genio Maradona?. Lo sabemos. Nunca va ser lo mismo sin Messi. Nos faltan alternativas, pero el DT no llegó a tanto.

  El técnico tiene otros vicios. La adicción al cambio. Nombres. Esquemas. Y eso no está bueno. Debe afinar la idea. Iluminar el plan. Terminar de contarnos cuáles son los players que nos van a representar. Por ellos mismos. Para darles seguridad.

  Se llevó tarea para Casilda. Darle solidez defensiva a su equipo. Construir el medio. Un sinfín de dudas. Tres volantes centrales. Mascherano, Biglia y Banega en las antípodas del quite y del juego. Ratificar al arquero. «Chiquito» Romero ganó credenciales para quedarse con el arco y Caballero tuvo una buena jornada frente a los tanos, y fue víctima de cinco goles en el Wanda Metropolitano.

  Falta poco para la fiesta máxima, no se pueden cometer errores del calibre del último encuentro. Un saque de arco no puede terminar en gol rival porque automáticamente al otro día hacés las valijas.

  Por eso digo, el Mundial es otra cosa. Sampaoli se tiene que llevar a los mejores. Los tiene. Nada puede salir mal si viajan con la flecha para arriba. En el mejor nivel. Habrá que pensar mucho a la hora de las definiciones. Resta el 50% de la preparación. Y ahí hay otro video por reproducir. El lavado de cabeza. Convencerlos a ellos. La Selección bajó unos escalones, sin embargo, sigue con las misma chances de ser campeón.