Hace ya más de dos décadas que la camiseta número 3 de la franquicia de los Nets, cuelga del estadio en la ciudad de Brooklyn (antes, New Jersey), a pesar de haber defendido esos colores tan solo en dos temporadas y media. El fallecimiento de Drazen caló hondo en un equipo que tenía todas las esperanzas puestas en él para dar un salto de calidad y poder ser un contendiente al Trofeo Larry O’Brien (se lo llama así al premio al ganador de las finales de la NBA). En aquel día de Junio de 1993, el escolta eligió no subirse al avión que llevaba a sus compañeros de selección y trasladarse en auto hacia el destino pactado; pero un camión que perdió el control y colisionó contra el vehículo que conducía su novia (el viajaba dormido y sin cinturón de seguridad). Tenía 28 años…
Se torna difícil encontrar palabras para comprender la dimensión que tuvo en su corta y prometedora carrera; jugador top, entre los tres mejores jugadores FIBA de la historia (o quizás el mejor de todos) y capaz de hacerle frente a un tal Michael Jordan y gritarle puntos en su propia cara.
Antes de llegar a revolucionar el basquet de los Estados Unidos, ya había tenido una carrera consagratoria en el Cibona Zagreb y mas luego, en el Real Madrid; aunque en aquella época era muy difícil llegar a poder apreciarlo en toda su dimensión, los argentinos pudimos disfrutarlo en el Campeonato del Mundo que se realizó en nuestro país en el año 1990. Un mundial en donde, no solo se llevó la medalla dorada, sino también es recordado por una situación que se desarrolló luego de la consagración: en aquel momento, Petrovic y Vlade Divac representaban a la vieja Yugoslavia que estaba al borde del desmembramiento en consecuencia de la guerra de los Balcanes y una persona, en pleno festejo, ingresó con una bandera de Croacia (país de nacimiento de Drazen) y su compañero (y amigo) Divac le sacó la bandera de la mano, en pos de fomentar aquella celebración con la bandera yugoslava. Aquella situación, que fue filmada y recorrió el mundo, no solo generó el distanciamiento de aquellos dos amigos, sino también generó que Vlade es visto en el país croata como un guerrillero y persona no grata: esta historia, con mucho mas detalle, se puede apreciar en un documental filmado hace unos años llamado «Once Brothers» (que se puede ver de manera online en internet).
No se puede hablar sobre supuestos, ni podemos saber hasta donde podría haber llegado; el basquet mundial se perdió de disfrutar aún mas a un talento pocas veces visto, un escolta que encestaba desde todos lados del rectángulo de juego, un líder natural, un crack de esos que no aparecen tan seguido.