La Dinamita Colorada estaba obligada a ganar y a esperar otros resultados. La derrota en el debut ante Finlandia, el fatídico infarto de Christian Eriksen, y el esperado tropiezo frente a Bélgica los ponía en la cuerda floja. Sin embargo, en la noche de Copenhague, los de Kasper Hjulmand no tuvieron piedad ante los Osos Tricolores, golearon 4 a 1, y se metieron en octavos de final como segundos del grupo B.
No había arrancado bien el certamen para Dinamarca que, por diversos motivos anímicos y futbolísticos, tuvo pasajes irreconocibles. Más allá de eso, cuando hubo que calzarse el overol e ir en búsqueda de la victoria, no titubeó ante una Rusia que finalizó al fondo de la tabla de posiciones y con más dudas que certezas sobre el futuro.
El dueño de casa avisó desde temprano con un bombazo de 35 metros de Pierre-Emile Hojbjerg que le hubiese fisurado las manos a Matvey Safonov. Los dirigidos por Stanislav Cherchesov la pasaban mal y el premio para los locales llegó recién pasada la media hora inicial cuando, de afuera del área, Mikkel Damsgaard colgó la caprichosa contra el ángulo superior izquierdo de la cueva visitante.
Tras un tímido primer tiempo donde Dinamarca dominó las acciones, el show llegó en la complementaria. Finlandia empataba con Bélgica y los escandinavos masticaban bronca por la escueta diferencia ante Rusia así como también por rascar un tercer peldaño que podía, de todos modos, dejarlo fuera de competencia. Sin embargo, un grosero horror defensivo de Roman Zobnin le sirvió el 2 a 0 a Yussuf Poulsen que con todo el arco a su merced no tuvo piedad alguna.
Algo de suspenso pusieron los Osos Tricolores a veinte del final con un penal convertido por Artem Dzyuba pero, la Dinamita Colorada, tenía más explosivos en la noche de Copenhague como para hacer delirar a su gente. Así fue como a los 34 minutos, un misíl de Andreas Christensen le rompió el arco a Safonov para clavar el 3 a 1. Encima las buenas noticias llegaban desde San Petesburgo porque Bélgica finalmente batía a Finlandia. Y, para hacer de todo una verdadera fiesta, Joakim Maehle sentenció el asunto con una réplica perfecta en la recta final del pleito.
Rusia, con igual cantidad de puntos que su rival de turno y Finlandia, terminó en el último lugar del grupo. La goleada por 4 a 1 le permitió a Dinamarca hacer más fácil lo más difícil. Y así, incluso, se aseguró un lugar en octavos de final por trepar del fondo al segundo puesto de la zona sabiendo que para continuar su marcha en el sueño europeo deberá vencer a Gales y tal vez, luego, medirse con los Países Bajos.