El Tricolor de Ingeniero Maschwitz le dio, nuevamente, la bienvenida a su casa al Cuervo. Tras mudar su localía a Platense y Almagro, el ex conjunto de Pilar tuvo que regresar al estadio del conjunto de la colectividad que lo derrotó por la mínima diferencia e hizo justicia por mano propia.
Se trataba de un partido con un condimento extra. Cuando Fénix dejó de jugar en el estadio de la ruta 26 la historia no quedó allí. El fixture se encargó de poner a los dirigidos por Atilio Svampa nuevamente sobre el césped que los cobijó durante 16 encuentros en esta temporada. Deportivo Armenio le abrió las puertas de su hogar y gentilmente le propinó un cómodo triunfo por 1 a 0 con un tanto de penal de Matías Buongiorno.
Los primeros minutos del encuentro fueron ríspidos, de poco juego y mucho roce. Tal es así que la visita sólo tuvo una llegada de peligro nomás al arco defendido por Álvaro Villete mientras que los conducidos por Pulciano Aquino no contaban con ninguna acción ofensiva hasta que llegó la pena máxima sancionada por el colegiado, Cristian Benítez.
Buongiorno, el central urugayo, no dudó a la hora de ejecutar el disparo y desde los doce pasos abrió la cuenta con el que los de Maschwitz se ponían en ventaja apenas había pasado la primera media hora de juego. Así Deportivo Armenio comenzaba a ganar su partido tanto dentro como fuera de la cancha ante un Fénix que, desde ese momento, titubeó y mostró una de sus caras más opacas a lo largo del campeonato.
Una hora tuvo el Cuervo para revetir el marcador pero no pudo y ni siquiera supo cómo hacerlo. La escuadra de Aquino aprovechó a jugar de contragolpe y a cerrarse muy bien en el fondo para cuidar la victoria. No obstante, el local no pudo ampliar la ventaja porque ni Jeremías Ugo Carabelli ni Diego Leguiza concretaron sus avances además de una providencia salvada de Agustín Pérez que privó a los espectadores del segundo grito de la tarde.
Deportivo Armenio volvió a la victoria después de dos derrotas consecutivas; lo opuesto a este Fénix que venía de ganar dos encuentros al hilo y tropezó en una cancha conocida y ante un rival que le dio nuevamente la bienvenida.