Cuatro años sin René Houseman: un fuera de serie que fue Campeón del Mundo con Argentina

Por: Nicolás Ziccardi | marzo 22, 2022


Campeón del mundo en el 78, enamoró por encima de la camiseta a todos aquellos que lo vieron brillar en Huracán entre 1973 y 1976. Señalado por varios especialistas como uno de los mejores intérpretes que entregó el fútbol de Argentina, a pesar de las complicaciones que gambeteó fuera de la cancha. Balada para un loco, a cuatro años de su fallecimiento.

En homenaje a su carrera, y en su memoria, compartimos la siguiente nota publicada por Vermouth Deportivo el día de su fallecimiento, en marzo de 2018.

No habrá ninguno igual

Se nos fue el Hueso Houseman y desde Vermouth Deportivo homenajeamos bajo los efectos del respeto y el dolor a uno de los exponentes más grandes de la esencia futbolera de nuestro país. Campeón del mundo en el 78, enamoró por encima de la camiseta a todos aquellos que lo vieron brillar en Huracán entre 1973 y 1976. Señalado por varios especialistas como uno de los mejores intérpretes que entregó nuestra tierra, a pesar de las complicaciones que gambeteó fuera de la cancha. De corazón Villero, siempre acompañó las causas de lo más humildes y pudo recorrer el Globo gracias a su talento.

Jueves 22 de marzo, justo 22, como sí el caprichoso azar no quisiera quedar fuera del homenaje. El día arrancó soleado en el Bajo Belgrano, sin embargo los nubarrones que empezaron a encapotar el cielo llegaron en sintonía con la noticia más triste: falleció René Houseman a sus jóvenes 64 años tras venir peleándola contra un cáncer.  Ya en octubre del 2017 tomó relevancia pública el estado de su salud y durante los últimos días se difundió el pedido de donantes de sangre que daba a entender cierta complicación.

René Orlando Houseman nació el 19 de julio de 1953 en La Banda, Santiago del Estero, a unos 180 kilómetros de Añatuya, donde casi medio siglo antes llegaba al mundo Homero Manzi, otro símbolo Quemero. De muy chico se instaló con sus padres Elba y Walter en la vieja villa del Bajo Belgrano, barrio que nunca más abandonaría. Su origen humilde lo obligó a pasar por diferentes trabajos para aportar una moneda, pero su camino tardaría realmente poco en cruzarse con una pelota.

Fue sensación en los potreros, su contextura física le impidió seguir en inferiores de Excursionistas pero con 16 años terminó desembarcando en la contra, sumándose a la cantera de Defensores de Belgrano. Allí “Quenó”, como lo apodaban, la rompería de inmediato en la sexta para debutar oficialmente en 1971 con el primer equipo. Aquel año el Dragón descendió a la C y ya en 1972 Houseman empezó a ser regular en el once titular, bajo la conducción técnica del símbolo Rojinegro Rodolfo César Chiti, convirtiendo su primer gol ante Argentino de Quilmes en la Barranca. La campaña terminó con Defensores campeón, y las actuaciones del joven llamaron la atención de César Luis Menotti.

Fue el Flaco quien lo llevó al Club Atlético Huracán con 18 años, haciéndolo debutar en Primera el 4 de marzo de 1973 en el cotejo que el Globo le ganó a Argentinos Juniors por seis a uno. Aquel ballet Quemero estaba plagado de jugadores importantes, sin embargo el ya “Hueso” Houseman se insertó por encima de todos brillando a pura gambeta y desequilibrio aportando la magia de ese equipo Campeón del 73, elevado por la opinión pública al pedestal que ocupan los mejores en la historia de nuestro fútbol.

Su tremendo nivel en Huracán lo llevó a jugar la Copa Mundial de Alemania 1974, allí resultó uno de los valores más importantes de un Seleccionado Argentino que terminó eliminado en la Segunda Fase; René convirtió un verdadero golazo ante Italia y también se anotó frente a Haití y Alemania Democrática.

Su carrera siguió en Huracán formando parte de equipos fantásticos y generando pasión en propios y ajenos. René era el desequilibrio en un club que fue dos veces subcampeón y también llegó a instancias decisivas en Copa Libertadores. Ya cerrando la década del setenta, la vida que el Loco decidió llevar fuera de la cancha empezó a ser incompatible con las exigencias de la alta competencia, y aunque jamás perdió su talento las reglas propias de la elite levantaron barreras para desarrollar todo su potencial. Y de a poco nada fue lo mismo.

Esto no le impidió ser Campeón del Mundo en 1978 bajo la conducción técnica de César Luis Menotti (Su “Father”, como él mismo recordaba) donde además pudo convertir su cuarto gol en Mundiales ante Perú. La anécdota lo recuerda saludando desnudo al dictador Jorge Rafael Videla en los vestuarios post título. Sobre aquel Campeonato del Mundo, René declaró en el libro “Por el Siglo de los Siglos” de Gustavo Catalano: “Si hubiera sabido lo que pasaba en el país durante la dictadura no hubiese jugado ese Mundial, pero no tenía idea de lo que ocurría. Igualmente ahora es fácil decirlo, en aquel momento tal vez desaparecías si uno decidía algo así. Yo jugué porque al fútbol lo amo y me parece que ese equipo fue un justo campeón”

La Selección Argenitna que enfrentó a Francia en la Copa Mundial de 1978. René Houseman, el segundo futbolista en pie de izquierda a derecha. (Getty Images)

Con la camiseta de Huracán jugó 276 partidos entre 1973 y 1980; 1982 y 1983 convirtiendo los 109 goles que lo mantienen entre los seis máximos artilleros de la institución. También actuó en Defensores de Belgrano (1972-1973 y 1982), River Plate (1981), Independiente (1984), Colo-Colo (1982), Amazulú de Sudáfrica (1983) y tuvo la dicha de disputar un cotejo con la camiseta de su Excursionistas en 1985. Vistió 55 veces la Albiceleste de la Selección Argentina, todas ellas como jugador del Globo, metiendo 13 dianas.

Jamás ocultó su amor por Excursionistas y era moneda corriente verlo tanto dentro como en las inmediaciones del club. Con ropa del Verde o también de Huracán, su otro gran amor. El azar enfrentó a estos dos equipos en los 32avos de Final de la Copa Argentina 2011-12; el Loco estuvo presente en Catamarca viendo como el Villero hacía historia en los penales ante el Globo. Algunos pocos Quemeros no perdonaron la emoción de René por su Excursio, no entendieron que era un triunfo del barrio, una hazaña del humilde.

Ídolo de ídolos, referente de los más grandes, de un carisma magnético más allá de las adicciones que atravesaron su vida. No hay quien lo viera jugar y pueda recordarlo sin moquear. Vivió siempre bajo sus reglas, con su gente y el amor de su familia.

Dos frases más de René para recordarlo, una publicada en el libro anteriormente mencionado de Gustavo Catalano: “Cuando pasaron la topadora en la Villa derrumbaron mi mundo. Yo estaba concentrado con la Selección en Mar del Plata y cuando volví después de dos meses no encontré nada. Todo escombros, qué triste fue eso. Ahí dejé muchas lágrimas y a varios amigos que jamás volví a ver. Fue antes del Mundial 78. Eso no me lo olvido más” y otra publicada en la Revista “La Garganta Poderosa”: “Si yo fuera millonario, me compraría una villa”

Algunos miserables recordaran su “miseria”, esas complicaciones económicas que el Loco no hacía ningún tipo de esfuerzo por ocultar. Todos los que amamos la pelota lo tendremos por siempre como un exponente insuperable de “la nuestra”, aquel puro potrero que es, en definitiva, lo único necesario para ser felices.

Gracias Loco por el fútbol, te vamos a extrañar. La pelota brilla un poco menos que ayer.

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