El Tambero despide un año en el cual pudo jugar un Reducido por el ascenso a la Primera B Metropolitana pero así también se cuidará desde lo económico con un plantel interesante pero sin un presupuesto alocado que pueda complicarle en un futuro. Tal vez el débil arranque del actual semestre lo relegó un poco en las ambiciones pero, con un partido pendiente, depende de sí mismo para arranca el 2018 entre los mejores nueve de la categoría.
La dirigencia de Cañuelas buscará bajar el déficit monetario reduciendo gran parte del plantel. Uno de los primeros en irse fue el entrenador, Diego Martínez, quien estampó la rúbrica en Comunicaciones. No obstante en el 2017, la entidad del oeste suroeste bonaerense solamente contó con dos directores técnicos. Uno fue Osvaldo Ruggero y el otro, el actualmente mencionado y ya coach del Cartero de Agronomía.
Los números del Tambero no han sido para nada malos. Con rivales de mucho peso en la divisional lograron hilvanar 15 triunfos y 12 empates en 37 partidos. El resto se trató de una decena de tropiezos como los dos que tuvieron en el comienzo de la presente temporada ante Deportivo Armenio y San Martín de Burzaco que significaron relegar algunos puestos en la tabla de posiciones.
Tal vez el revés más duro para el club fue quedarse fuera del Reducido en cuartos de final a pesar del magnífico tercer puesto que había cosechado por detrás del indiscutido campeón, Sacachispas, y haciéndole frente a su escolta que fue Defensores Unidos de Zárate. Sin embargo, en el Jorge Arín, el sueño de seguir sumando se estancó raudamente cuando Deportivo Merlo, con un gol de Oswaldo Blanco, le dio lo que pudo ser el golpe más duro de este año que ya se está acabando.