El Tricolor disfruta de las mieles de la Primera Nacional y hasta se acostumbró a jugar en la segunda categoría del fútbol argentino. No obstante, cuando merodeaba por la B Metropolitana y Pablo Vicó no era el director técnico del plantel profesional, el Lorenzo Arandilla tuvo una tarde soñada por algo ajeno al fútbol.
El 9 de julio de 2007 quedará en la retina de todos los porteños. Un fenómeno insólito y que llevaba 89 sin producirse sorprendió incluso hasta los pronosticadores del tiempo que, en horas del mediodía, afirmaban que una nevada en la capital y en el Gran Buenos Aires era poco probable.
En horas de la tarde, la noticia cambió por completo y del cielo cayeron esos copos que se sintieron aún más en el sur del área metropolitana. La cancha de Brown de Adrogué se cubrió de un manto completamente blanco para quedar inmortalizada en una foto y en un recuerdo totalmente inolvidable y, por cierte, ajeno al mundo del fútbol.
Foto: @CABrown_Oficial