No hay con qué darle. Bélgica juega bien de verdad y tiene un gran poder de ataque con jugadores talentosos. Túnez no se opuso demasiado a una aplastante goleada de los Diablos Rojos por 5 a 2. Es un relojito que funciona al ritmo de Eden Hazard (dos goles) y Dries Mertens más la habilidad de Kevim De Bruyne y la potencia de Romelu Lukaku (dos más). Todo el equipo tiene la misma sintonía y decide bien en la cancha. La goleada no fue casualidad.
Y la diferencia de jerarquía se notó desde el principio con el control total del juego por parte de los belgas. Encontraron la ventaja tempranera con un penal convertido por Eden Hazard. Justamente, este jugador fue el eje de la estrategia de los dirigidos por el español Roberto Martínez. Las «reuniones» arriba entre Hazard, Mertens, De Bruyne y Lukaku se parecieron a una obra de arte con una sinfonia de toques y verticalidad que asusta. Lukaku mostró su fortaleza con dos tantos de un potente goleador y sentenció la historia en la primera mitad. Los tunecinos tuvieron su momento y la conducción de Wahbi Khazri fue fundamental para, al menos, descontar con un centro del diez y un cabezazo de Dylan Bronn. Pero esos instantes de furia de los dirigidos por Nabil Maaloul quedaron en el recuerdo con el juego en equipo de los belgas.
El estilo no se desfiguró en el complemento. El ataque vestido de amarillo buscó y encontró el cuarto en los pies de una asistencia de De Bruyne y un toque a la red -nuevamente- de Hazard. Las ocasiones no cesaron y el resultado pudo ser aún más abultado. De las siete oportunidades, los belgas anotaron una sola vez (5-1) con un tiro de pique al suelo de Michy Batshuayi (que se perdió seis chances). Ante tanto dominio y superioridad, la figura de los africanos pudo convertir su gol merecido sobre el final: Khazri remató dentro del área hacia la red. Pero la historia ya estaba sentenciada.
Fue una verdadera demostración de fútbol. Esto es jugar bien. Esto es dominar y someter a un rival. Bélgica aplastó a Túnez y va en busca del primer puesto de su grupo. Cinco goles y una buena oportunidad para mostrar su mejor potencial.