Atlético Tucumán tuvo a Marchiori y le ganó por penales a Boston River

El arquero mantuvo el 0-0 en el tiempo regular y atajó dos remates desde los once pasos para que el Decano supere por 5-4 al Verdirrojo.

Es cierto que el resultado en los amistosos no modifica la planificación, sino que pone la lupa en el rendimiento colectivo y actuaciones individuales. Y Lucas Pusineri puede llevarse varias cosas positivas del triunfo de Atlético Tucumán sobre Boston River por 5-4 en los penales tras el empate sin goles en el tiempo regular.

El mejor tramo del Decano fue en el primer tiempo. Con el 4-1-3-2, logró manejar la pelota, presionar alto y ser el dueño del partido ante el 4-4-2 de los uruguayos. Guillermo Acosta se metía entre los centrales para poder liberar a los laterales y en varias ocasiones logró ser profundo.

Adrián Sánchez con un remate desde lejos encontró la buena respuesta de Santiago Silva en la primera clara. Luego, Matías Orihuela se lo perdió en el área chica con el arco a su merced en un corner. Cerca del cierre, Mateo Coronel sacudió con un disparo que pegó en palo y evitó la apertura del marcador.

Fue todo del conjunto tucumano. Del Verdirrojo, poco y nada. Se vio superado. Por eso, el entrenador realizó varios cambios para el complemento y la historia cambió. El elenco uruguayo le sacó el balón a su rival y avanzó en el campo de juego. Emanuel Beltrán tuvo el gol con un cabezazo y Tomás Marchiori salvó su valla. Sin diferencias, hubo definición por penales.

Convirtieron consecutivamente Agustín Dávila, Agustín Lagos, Leandro Méndez, Marcelo Estigarribia, Mateo Torres, Matías Orihuela, Bruno Barja y Lucas Naranjo. En el quinto, Marchiori apareció para taparle el tiro a Emanuel Beltrán. Camilo Albornoz pudo definirlo, pero la tiró por encima del travesaño. Sin embargo, el arquero volvió a aparecer y le contuvo a Pedro Silva. Después, Bruno Bianchi liquidó el duelo y le dio el triunfo a Atlético Tucumán, que tuvo a Marchiori como figura.

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Nació en noviembre de 2001 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la previa de una final intercontinental de Boca. Con la pelota bajo su brazo, transitó el camino hasta encontrar la pasión por el deporte. Aliado del teclado y de la profesión.