Por: Facundo Olguín | @Facunicolas23
Con Trae Young como estandarte, los Hawks vencieron a los Knicks por 103 a 89 y pasaron a la siguiente fase de la postemporada. Ahora, enfrentarán a Philadelphia 76ers.
Quinto punto de una serie que, desde el arranque, estuvo en llamas porque la afición y el roce jugaron un rol importante. Este no sería la excepción al caso. Los Hawks llegaron al juego al borde de dar el golpe definitivo con su súper estrella, Trae Young, en condición de visitante… para aumentar, un poquito más, la trascendencia del partido. Del otro lado, no quisieron ceder lugar a un festejo en su casa, por lo que Randle y compañía estuvieron dispuestos al choque. ¿Se define la serie? ¿Habrá sexto juego en Atlanta?
Inicio parejo en New York, donde no se sacaron demasiadas diferencias a lo largo de los doce minutos iniciales. Por un lado, se apoyaron en Trae Young y Clint Capela para el trabajo duro pero siempre encontrando opciones de tiro. Por su parte y sin ser menos, los dueños de casa usaron a la gente como sostén al amor propio ante las dificultades y encontraron en Julius Randle a uno de los más finos en el aro de enfrente. Así cerraron el primer cuarto igualados en 21.
Algo a lo que nos tiene acostumbrado esta serie es que, a pesar de haber una baja efectividad en ambos lados, lo suplantan con el juego áspero y entrar en la mente del rival. De a poco, DeAndre Hunter y John Collins fueron tomando un rol más protagónico para acomodarse a lo que realizó Young. Así lograron sacar una diferencia, prudencial, ante la sequedad en el tiro de Randle y Barrett, que fueron los más determinantes en el cuarto anterior. Tras un cierre polémico, con una falta no pitada contra Young, otro cruce de palabras terminó en un final picante para irse al descanso largo con Atlanta arriba por 52-47.
Desmoralizante vuelta al campo propinada por los Hawks. Logró callar al estadio mediante buenas apariciones ofensivas y reduciendo, hasta lo más mínimo, las opciones de tiro de los Knicks. Entre Randle y RJ Barrett no tuvieron un cuarto fino y a eso lo aprovechó la visita. Sin embargo, las apariciones desde la banca de Immanuel Quickley, como también el amor propio de Taj Gibson en defensa, le dieron un poco de aire fresco al mal momento de New York, que entró al último cuarto abajo por 62-74.
Lentamente, parecía que Knicks se mantenía en juego con Obi Toppin y Quickley, aportando desde la banca y reduciendo la diferencia un solo dígito. Sin embargo, el reingreso de Young mostró más personalidad de lo que hizo en toda esta serie, manejó los tiempos y los hilos ofensivos, para entrar en el clutch arriba por casi veinte puntos de diferencia (96-78). Por más que los Knicks intentaran bajar la diferencia con tiros externos y ajustando en defensa, fue en vano. Terminó siendo victoria de Atlanta por 103 a 89 y pasan a las semifinales de la Conferencia Este. Allí, los esperan Philadelphia 76ers. Por su parte, a Knicks le espera unas lindas vacaciones.
SÍNTESIS:
ATLANTA HAWKS (103): Trae Young 36, De’Andre Hunter 15, Bogdan Bogdanovic 9, John Collins 13, Clint Capella 14 (FI); Kevin Huerter 8, Salomon Hill 0, Danilo Gallinari 1, Onyeka Okongwu 2, Lou Williams 5; Kris Dunn, Bruno Fernando, Nathan Knight, Skylar Mays y Tony Snell no jugaron. Entrenador: Nate McMillan.
NEW YORK KNICKS (89): Derrick Rose 6, RJ Barrett 17, Reggie Bullock 12, Julius Randle 23, Taj Gibson 4 (FI); Nerlens Noel 2, Alec Burcks 12, Obi Toppin 2, Immanuel Quickley 11; Jared Harper, Kevin Knox II, Frank Ntilikina, Elfrid Payton; Norvel Pelle y Theo Pinson no jugaron. Entrenador: Tom Thibodeau.
Parciales: 21-21, 31-26 (52-47); 22-15 (72-64), 29-27 (103-89).
Árbitros: Kane Fitzgrald – Courtney Kirkland – Brian Forte.
Estadio: Madison Square Garden (New York, New York, Estados Unidos).