El Rossoneri conquistó su última Serie A en la temporada 2010/11 con un elenco plagado de figuras y con la holgura de celebrar el título dos fechas antes del final. Un 7 de mayo de 2011, el equipo de Massimiliano Allegri viajó hasta la capital de Italia y dio la vuelta olímpica tras igualar 0 a 0 con Roma en el Olímpico.
Eran otras épocas. Francesco Totti aún jugaba para la Loba que, entre sus filas, tenía al argentino Nicolás Burdisso. No obstante, la escuadra sensación era el AC Milan que plantó un once inicial tan nostálgico como maravilloso a la vista. De aquél plantel a hoy, el único que podría repetir sería solamente el sueco, Zlatan Ibrahimovic.
En Roma, la última vez que el Rossoneri ganó un título de Serie A, el entrenador alistó el siguiente elenco titular: Abbiati, Nesta, Zambrotta, Abate, Thiago Silva, Van Bommel, Gattuso, Seedorf, Kevin-Prince Boateng, Robinho y, el inconfundible, Ibrahimovic.
Por si quedaban algunas dudas, en el banco de suplentes, Allegri tenía a Amelia, Ambrosini, Alexandre Pato, Bonera, Cassano, un tal Andrea Pirlo, y el colombiano Mario Yepes. De ahí en adelante, los de Lombardía nunca más ganaron un campeonato de la elite italiana aunque esta tardenoche soñarán con dar la nota en casa de Sassuolo para quedar en la historia y permitir que se cuelgue el recuerdo de ese equipo de la temporada 2010/11.
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